Acerca de Pascual Santos

Doctor en Historia Social Comparada por la Universidad de Murcia. Máster en “La modernización de España entre Europa e Iberoamérica”. Ingeniero Técnico Industrial. Profesor de Tecnología y de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos. Sus investigaciones se centran en la Historia Cultural de la Tecnología y es miembro del Grupo de Investigación de Historia de la Ciencia, Documentación Médica y Promoción de la Salud de la Universidad de Murcia. Forma parte de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y las Técnicas y del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón. Trabaja, junto a Manuela Caballero, en el proyecto cultural “Ingenio y Técnica en España 1878-1966”, ampliado del original “Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966”. Mantiene los blogs: https://ingenioytecnica.wordpress.com/, https://gacetainventores.wordpress.com/ y https://historialocalmurcia.wordpress.com/ y las webs: https://ingenioytecnica.org/ y http://tecnologiaycultura.net/, donde se encuentra alojada la revista Andelma del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, de la que es editor digital.

Del telégrafo a la industria y la inventiva en Mula: Constantino Herrera del Toro

Pascual Santos López y Manuela Caballero González

De familia bien posicionada en Mula, Constantino Herrera del Toro estudiaba el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza Alfonso X El Sabio de Murcia, al igual que hiciera su padre y su hermano Aquilino. Su promoción sería la del curso 1918-1919, justo en las mismas fechas que su padre, el farmacéutico Julián Herrera Romero, ponía en marcha la fábrica de conservas de La Industrial Muleña, S.A., junto a Francisco López Lamarca. Sociedad que se fundaba el 29 de diciembre de 1918 y comenzaba sus actividades el 1 de enero de 1919, siendo Julián Herrera su primer gerente.

Pronto los dos hermanos se verían atraídos por las nuevas tecnologías del momento y estudiaban las oposiciones al cuerpo de telégrafos en Madrid. Aquilino aprobaba en julio de 1920 y su hermano en años sucesivos, ya que en 1924 encontramos a los dos como oficiales de telégrafos y en 1926 Constantino estaba destinado en Madrid. La carrera de Constantino es fulgurante, pues dos años después es nombrado director de la sucursal del Banco Español de Crédito en Mula, la que se inauguraba el 16 de septiembre de 1928. Por otra parte, entre 1918 y 1920 data Juan González Castaño los inicios de la fábrica de conservas de María Miñano “El Niño Jesús de Belén”, más conocida como “La Ceña”, cuya razón social era Viuda de J. García Zapata. Empresa que presentaba suspensión de pagos el 17 de marzo de 1928 y que al final compraría Constantino Herrera.

La máquina de rastrillar esparto

En 1932 se casaba en Jumilla con Carmen Mora el “laborioso joven”, como lo distingue la prensa del momento. Su instinto emprendedor y el auge de la fibra nacional le llevaría a iniciar negocios en la industria del esparto en la ciudad de su esposa y el 17 de enero de 1952 registraba la marca MARUJA para distinguir capachos y capachetas fabricadas con esparto y justo al mes siguiente, el 9 de febrero de 1952, patentaba siete modelos industriales de agujas diferentes para la fabricación de capachos y capachetas, construidas en alambre de acero o hierro acerado con diferentes diámetros y largos, dependiendo de los tamaños que se le quisieran dar a los capachos.

Sin parar de innovar en su fábrica de capachos de Jumilla, el 26 de febrero de 1953 inventa y patenta por veinte años una máquina rastrilladora de esparto en coautoría con Antonio Murcia Nicolás. Industrial mecánico, director de Talleres Rivera. Empresa situada en la Carretera de Granada, 12 de Murcia. Especialista en construcción de maquinaria para conserva y que probablemente le fabricaría maquinaria para “Conservas La Ceña” y le llevaría el mantenimiento mecánico. Constantino Herrera, hombre hábil sabía con quien se asociaba, pues Antonio Murcia tenía en su haber mucha experiencia y seis patentes de maquinaria. Además, sería el primer director de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM).

La rastrilladora venía a sustituir uno de los procedimientos más pesados, insalubres y peligrosos del trabajo industrial del esparto. Después de picarlo bajo mazos de madera para abrir la fibra se rastrillaba el esparto clavando los manojos a mano en unos pupitres inclinados llenos de púas y estirando para peinar la fibra, haciéndola más fina para permitir el hilado posterior. La máquina tenía dos peines paralelos de púas que batían los haces de esparto en un movimiento alternativo de subida y bajada evitando el trabajo manual del rastrillado.

Las fábricas de conservas de Mula y Sevilla

En agosto de 1955 existían en Mula dos fábricas de conservas: “La Ceña” de Constantino y “La Industrial Muleña” de su hermano Aquilino. Justo el mismo año que le concedían a Constantino la admisión temporal de hojalata en blanco para transformarla en envases de conservas vegetales con destino a la exportación. Las operaciones de corte, troquelado, estañado, envasado y cerrado de envases debían hacerse en la misma fábrica de conservas de la carretera de Pliego en Mula y se le concedía un plazo de entre dos y tres años para su exportación.

Pero el activo Constantino Herrera ya tenía un socio con el que montaría otra fábrica en Sevilla, José Sandoval Bernal, Importante industrial y alcalde de Molina de Segura en 1950. En 1958 legalizaban su fábrica de conservas vegetales, recientemente montada en la calle General Primo de Rivera, número 46 de Brenes, provincia de Sevilla. El capital social 3.000.000 pesetas y el valor de la maquinaria e instalaciones industriales 500.000 pesetas. Y no paraban de innovar, justo al año siguiente, en 1959 ampliaban su industria con nueva maquinaria por valor de 100.000 pesetas, para producir 100.000 kilogramos de pimiento morrón envasado y otros 200.000 kilogramos de guisantes al natural envasados.

Por otra parte, Juan Gutiérrez García nos dice que en 1965 los hermanos Navarro compraban la fábrica de conservas “La Ceña”, propiedad de Constantino Herrera, para convertirla en Conservas y Frutas S. A. (Cofrusa). Por tanto, los esfuerzos de Constantino se centrarían a partir de entonces en su fábrica de Sevilla y justo al año siguiente registraba la marca MERCURY y el diseño de su etiqueta con destino a la exportación, pues la leyenda decía en inglés: Mercury Brand. Packed by Constantino Herrera del Toro.

Figura 1.- Máquina de rastrillar de 1953. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM)

Figura 2.- Registro de la rastrilladora en 1953. AHOEPM

Figura 3.- Registro de la marca MARUJA en 1952. AHOEPM

Figura 4.- Registro de la marca Mercury y etiqueta para conservas en 1966. AHOEPM

Este artículo fue publicado por Pascual Santos y Manuela Caballero en el periódico El Noroeste, 2-9-2021, p. 32.

Industrias, Marcas y Patentes de la Familia Carrasco Bermejo

Pascual Santos López

El cabeza de familia, José Carrasco Tornero, debía ser hombre emprendedor, pues lo encontramos en 1904 solicitando dieciséis pertenencias para la mina de hierro “San José” dentro del término de Abarán y en 1924 le conceden el aprovechamiento de 20.000 litros de agua por segundo, derivados del río Segura en el paraje de “La Hoya”, situado en los términos de Abarán y Cieza, destinados a la producción de energía eléctrica para alumbrado y usos industriales. Aunque la actividad principal de José Carrasco fue la exportación de frutas y agrios, junto a la manufactura de cáñamos y espartos con la marca W inscrita en un círculo. Ya para 1949 su hijo Melquiades Carrasco Bermejo se encontraba en el Mercado Central de Madrid con puesto propio, según reza el membrete de su factura, llegando a tener asentador en el Covent Garden de Londres, como aseguran fuentes cercanas a la familia.

De José Carrasco Tornero hemos encontrado tres marcas en el Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM), para distinguir todo tipo de frutas frescas: MARICAR y MELQUIADES solicitadas en 1945 y JUVENIL el 2 de julio de 1952 para frutas y especialmente naranjas. José se casó con María Bermejo Sánchez, que registraba el 25 de junio de 1960 el nombre comercial VIUDA DE JOSE CARRASCO TORNERO, para su negocio de exportación de frutas y ácidos de todas clases, fabricación y exportación de conservas vegetales y jugos cítricos. La familia Carrasco Bermejo era conocida en Abarán como “Los Malillos” y su nieta, Cristina Carrasco Segura nos cuenta que eran cinco hermanos y tres hermanas. El mayor José y el menor su padre Alejandro.

El 30 de junio de 1949 Melquiades Carrasco Bermejo patenta en Madrid un modelo de utilidad por 20 años titulado “Cesta ligera para el transporte de frutas y similares”. Diseñada con diferentes formas y fabricada en fibra de castaño que aligeraba su peso a la mitad de los envases del momento. Los hermanos Carrasco no paran de innovar y mejorar su negocio y el 28 de noviembre de 1951 José Carrasco Bermejo registra otro modelo de envase perfeccionado y reforzado, para proteger la fruta en los transportes. Se titularía “Envase perfeccionado” y lo patenta en Abarán, teniendo como domicilio Ruiz de Alda, 30. Además, registra ese mismo año el nombre comercial JOSE CARRASCO para su negocio de exportación de frutas frescas.

Para diversificar sus negocios y aumentar sus producciones los hermanos Carrasco deciden aventurarse en la fabricación de conservas y forman la sociedad JOSÉ CARRASCO HERMANOS, S.L. en 1954, que se dedicaría a las conservas, frutas, hilos y cuerdas de esparto. Para ello registraban también el nombre comercial de su empresa el 24 de mayo de ese mismo año. En 1956 ya cotizaban en Abarán por una fábrica de conservas con azúcar con depósito de 500 litros. Junto a otros conserveros, el 12 de marzo de 1958, el Estado les concede la importación de hojalata en blanco, sin obrar, procedente de Alemania e Inglaterra con el compromiso de la exportación de conservas vegetales a estos países o para abrir nuevos mercados extranjeros. En su fábrica de la calle Federico Servet de Abarán debían someter esa hojalata a un proceso de industrialización: cortado, estañado, fondeado, llenado y cerrado de los botes para su exportación. Por lo que en diciembre de ese mismo año amplían su fábrica con un tren automático de fabricación de envases de hojalata y otra maquinaria, con un coste de 424.000 pesetas y un capital total de 1.724.000 pesetas.

El 15 de mayo de 1959 se inauguraba la nueva fábrica de los hermanos Carrasco. A la una de la tarde en las nuevas instalaciones fray Justo Pérez de Urbel, abad mitrado de la basílica del Valle de los Caídos, bendijo la fábrica y pronunció elogiosas palabras de felicitación para los empresarios y para “todos los que trabajan la huerta murciana”. Al acto asistieron numerosas autoridades y amigos de los hermanos Carrasco. Entre ellos el gobernador civil, el delegado regional de comercio, el presidente de la Cámara de Comercio, Adrián Viudes Guirao, el director general de la Feria de la Conserva, señor López Guzmán y otras autoridades locales, industriales y compañeros de los señores Carrasco. Fray Justo había llegado el jueves por la noche y se alojó en la casa de los hermanos Carrasco, oficiando también una misa en la parroquia de la fábrica.

La nueva fábrica constaba de tres grandes plantas: la primera dedicada a la manipulación de ácidos y elaboración de conservas, según las campañas. Muy bien ventilada y luminosa. La segunda, que se encontraba debajo de la anterior aprovechando el desnivel del terreno, se dedicaba a la manipulación de fruta en fresco para su exportación, sobre todo albaricoque y uva. La última planta se utilizaba como almacén de conserva de pulpa y otras mercancías que requerían cuidados especiales y frescas temperaturas, donde la empresa proyectaba instalar cámaras frigoríficas para la conservación prolongada de fruta en fresco. La superficie total de la fábrica era de diez mil metros cuadrados y donde los hermanos Carrasco esperaban producir al máximo rendimiento la mayoría de las variedades de conservas vegetales, incluyendo jugos y concentrados para el mercado nacional y la exportación. Para terminar, decir que los hermanos Carrasco Bermejo no pararon de innovar en sus industrias y productos. Melquiades registraba más de veinticinco nuevas marcas entre los años 1951 y 1989, algunas de las cuales son: ARABELA para frutas frescas, DISGRA, Distribuciones Gráficas Generales en Bilbao y LA PERLA DEL SEGURA, para frutas y conservas. Alejandro otras cinco entre 1971 y 1975 y a José le dieron la medalla de plata al mérito de la Cámara de Comercio de Murcia en 1980, junto a otros dos empresarios, por donar gratuitamente los terrenos para el Centro de Inspección de Exportaciones de Blanca-Abarán, que él agradeció, resaltando la labor de todos los exportadores de la zona.

Figura 1.- Membrete de factura de José Carrasco, 1949. Archivo Santos-Caballero

Figura 2.- Marca JUVENIL, 1952. AHOEPM

Figura 3.- Diseños de la patente de Melquiades, 1949. AHOEPM

Figura 4.- Diseños de la patente de José, 1951. AHOEPM

Figura 5.- Etiqueta de los Hermanos Carrasco. Fuente: https://lanaranjadepapel.blogspot.com

Publicado por Pascual Santos López en la revista de la Feria y Fiestas de Abarán, 2021.

“Excelente acogida de la Exposición Ingenio y Técnica en Caravaca”

Así han titulado numerosos medios de comunicación la noticia de la inauguración de nuestra exposición “Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966” en Caravaca, que fue inaugurada el 21 de junio en la Sala de Exposiciones de la Compañía de Jesús con excelente afluencia de público de toda la región. Después de explicar Manuela y yo la exposición al alcalde, concejales y asistentes dimos una rueda de prensa junto a las autoridades, haciendo hincapié en las novedades incorporadas en la muestra, como son los inventores de Caravaca y las creaciones de las inventoras murcianas.

Recordaros que todavía estáis a tiempo de visitar la muestra, que estará hasta el cuatro de julio en horario de 18 a 21 horas de lunes a viernes con todos los prototipos y novedades que hemos incorporado para la ocasión. Además Caravaca y su casco antiguo también merece una visita. Os esperamos.

Próxima inauguración de la exposición Ingenio y Técnica en Caravaca

Después de más de un mes de viajes, recopilación y tres días de intenso trabajo de montaje podemos decir que la exposición “Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966” se encuentra lista para ser inaugurada y disfrutada por todas las personas que tengan el gusto de acercarse por la espectacular sala de exposiciones, que es la Antigua Iglesia de la Compañía de Jesús de Caravaca en la calle Mayor. La inauguración será el próximo lunes 21 de junio a las 18,30 horas y la exposición permanecerá abierta de lunes a viernes de 18 a 21 horas del 21 al 4 de julio ambos inclusive.

La muestra tiene importantes novedades de inventores de Caravaca y también de inventoras murcianas con patentes como el medidor de aceite Paca y el Bidón Internacional de Aluminio y sus respectivos carteles. Desde aquí sólo nos queda invitar a todos a visitar la exposición que los comisarios Manuela Caballero y yo mismo hemos realizado con tanto cariño. Esperamos que disfrutéis de la parte de nuestro patrimonio industrial y tecnológico que aquí presentamos. Os dejamos algunas fotografías que hicimos al acabar el montaje y agradecemos a las familias, amigos, empresas e instituciones que han hecho posible esta exposición.

Entre la industria del envasado y la pasión por la música: Félix Santos Moreno

Pascual Santos López

Anuncios de refrescos y gaseosas en las revistas ciezanas de Feria y Semana Santa nos acercan a las industrias locales de envasado de bebidas de mediados del siglo XX y nos sorprende que en 1959 hubiera en Cieza cinco fábricas de gaseosas trabajando para refrescar los tórridos veranos de nuestra tierra. En esta ocasión gracias a la buena memoria de su hija, María del Carmen Santos Marín, y el archivo familiar intentaremos reconstruir parte de la historia del industrial Félix Santos Moreno.

Sus padres, Félix y Carmen, tuvieron tres hijos, él, nacido el 9 de julio de 1916, fue el primogénito, junto a sus hermanos Felipe y Antonia, que falleció siendo una niña. A Félix siempre le gustó la música y antes de la guerra formó parte de la banda de Exploradores de Cieza, que se ocupaban de amenizar cualquiera de los actos, desfiles y campamentos en los que solían participar. Tras su intervención en la guerra civil, tenía por entonces veinte años, tuvo que acabar el servicio militar en San Javier. Allí formó parte de la banda musical del Ejército de Aviación, tocando el saxofón, y teniendo la suerte de estar en contacto con músicos de la talla de Ángel Pacheco Sornichero, de Alcantarilla, que por entonces era cabo, tocaba el oboe y había ganado por oposición una plaza de músico en la Escuela Premilitar de Pilotos.

Después de cumplir el servicio militar, durante la década de los cuarenta se dedicó al trabajo familiar, que era transportar mercancías a la estación y personas que viajaban en tren, mediante tartanas y galeras. Recordemos que a finales de los cuarenta la industria del esparto estaba en pleno auge. Su inquietud por la música le llevaría a formar parte de la Banda Municipal de Música de Cieza, siendo director Luis Gómez Templado. En 1945 contrajo matrimonio con Pilar Marín Marín, teniendo dos hijos, María del Carmen y Félix, que falleció a los nueve años.

En los años cincuenta decaía el transporte de mercancías ferroviario mientras aumentaba el transporte de viajeros por carretera. Lo que decidió a Félix a iniciar un nuevo negocio, que sería instalar una fábrica de sifones en una habitación de su casa particular, repartiéndolos en su galera. El técnico electricista ciezano Sebastián Marín fue quien instaló la fábrica y llenó el primer sifón. Desde 1951 encontramos a Félix Santos manteniendo una fábrica de sifones y gaseosas con una producción de envasado de 100 botellas por hora en su domicilio de Primo de Rivera, 16, la actual calle Mesones.

Los sifones de la época tenían diferentes envases: azules estriados, blancos estriados, verdes y transparentes, todos con cabeza de plomo, que por normativa de sanidad tuvieron que ser revestidas interiormente por plástico a mediados de los cincuenta y por último, en los años setenta totalmente de plástico. En los sifones lisos transparentes, imprimió su marca: FELIX SANTOS, junto al dibujo de la galera y su caballo Careto. Además todas las cabezas tenían el sello con su marca.

A mediados de los cincuenta amplió el negocio con la fabricación de gaseosas, con la marca HOGAREÑA. Los envases de gaseosa eran de dos tamaños: un litro con tapón de porcelana y un cuarto de litro con tapón corona. Las pequeñas tenían sabor a naranja o limón, siendo producidas por Félix añadiendo la esencia “Orange”, que adquiría de la casa Dallan de Badalona, cuyo viajante José cobró tal amistad con la familia que se quedaba a dormir en su casa. La sacarina empleada en la gaseosa de litro era de la sociedad Morató y Cía. de Barcelona y la maquinaria de la fábrica de gaseosas era de la empresa Instalaciones y Suministros Industriales González y Maíllo de Valladolid.

Además de su pasión por la música le encantaba el espectáculo, llegando a participar en el teatro de Don Juan Tenorio junto a Félix Gómez, a principios de los cincuenta. Un día, cargando la galera en 1955, le explotó un sifón en la mano cortándole el tendón de la muñeca derecha, debido a que los sifones no estaban protegidos por plástico, por lo que tuvo que dejar de tocar el saxo al quedar la mano inutilizada. A finales de esa misma década formó parte de la Orquesta Ritmo, donde tocaba la batería, realizando los ensayos en su casa. Su hija nos cuenta que fue el primero que sacó los timbales en las cabalgatas de los Reyes Magos.

Debido a su pasión por la música tenía gran amistad con personas de la talla de José Gómez Villa, gran compositor que da nombre al Conservatorio Profesional de Música y que fue nombrado Compositor de la Semana Santa de Cieza en 1995, y Manuel Juan Carrillo Marco, gran escultor e imaginero y también músico, con quien formaría la Agrupación Musical Santa Cecilia, junto a otro amigo, Juan Pérez, que se asoció algunos años después a esa aventura musical. La primera actuación de esta agrupación fue el traslado de María Salome, con el estreno del pasodoble que lleva su nombre y que es obra de Gómez Villa.

Según nos dice su hija, esta banda fue escuela de actuales maestros de música, profesores del conservatorio y algún compositor. Además de ser el origen de muchas de las bandas y charangas fundadas en Cieza. En 1976 la Agrupación Musical Santa Cecilia contaba ya con 27 músicos entre 12 y 18 años, exceptuando a sus fundadores, estudiantes y obreros de diversas profesiones. En ese momento la banda tenía once clarinetes, un requinto, un fagot, dos flautas, cuatro saxofones, cuatro trombones, un bombardino, tres bajos, cuatro trompetas, dos fliscornos, un clarinete bajo e instrumentos de percusión.

Debido a la amistad que tenían, José Gómez Villa compone un pasodoble dedicado a Félix Santos a finales de los cincuenta con el nombre de su gaseosa, con letra de Vicente Almela. Alrededor del año 1958 Félix quita la cuadra y los caballos, comprando uno de los primeros motocarros del pueblo marca ROA, que como recuerda su hija lo solía conducir siempre su madre Pilar. Por esos años de finales de los cincuenta o principios de los sesenta puso un tanque de fabricación de hielo donde estaban situadas las antiguas cuadras.

Además, en enero de 1964 amplía y sustituye maquinaria de su fábrica de sifones y gaseosas para satisfacer la demanda y ajustarse al Reglamento Técnico Sanitario de 1958, pasando de 0,736 kilovatios de potencia a 2,54 kW, con una inversión total de 74.400 pesetas. Sustituye: una saturadora por otra marca “Coromina”, una llenadora de botellas de dos grifos por otra de cuatro y un llenador de sifones por otro de dos cargas. Incorpora en la ampliación: un filtro purificador y descalcificador de agua, un compresor “Gelpha” con motor eléctrico “Electra de Sabadell” de 2 CV, un tanque para el enfriamiento de agua, capaz de producir doce barras de hielo de 12,5 kg cada una y una lavadora de botellas.

Al final, la evolución del mercado de los refrescos y la competencia de las grandes compañías embotelladoras de bebidas hicieron que los pequeños fabricantes abandonaran el envasado de gaseosas y sifones y se convirtieran en distribuidores de diferentes marcas, como le ocurrió a la fábrica de Félix Santos Moreno a principios de la década de los setenta. Aunque seguro que muchos ciezanos recuerdan esas botellas de gaseosas HOGAREÑA, o quizás tengan en su colección alguno de esos sifones tan preciosos con la marca FELIX SANTOS y el dibujo de su galera tirada por su caballo Careto.

Figura 1.- El industrial Félix Santos Moreno. Archivo familiar

Figura 2.- Sifones de Félix Santos. Archivo familiar

Figura 3.- Anuncio de gaseosa HOGAREÑA. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Factura de Instalaciones y Suministros Industriales González y Maíllo. Archivo Santos-Caballero

Figura 5.- Reparto de la obra Don Juan Tenorio en 1948. Archivo familiar

Publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa, 4-6-2021, pp.12-13.

Entre la industria, el periodismo y la inventiva: José Gómez Velasco

Pascual Santos López

Tarjeta postal de José Gómez Velasco en 1945. Archivo Santos-Caballero

En muchas ocasiones encontramos pequeños documentos, cartas, facturas, fotos o incluso un simple sello de empresa en un papel, que los historiadores aprovechamos para tirar del hilo de Ariadna. En el caso que nos ocupa tuve la suerte de encontrar una tarjeta postal de la industria ciezana de José Gómez Velasco, remitida a Teruel desde Cieza en enero de 1945 y que ya forma parte de nuestra colección “Archivo Santos-Caballero”.

Por las noticias que hemos podido recabar, la familia Gómez Velasco era la arrendataria del Molino de la Huerta, más concretamente encontramos al cabeza de familia, José Gómez Maquilón, manteniendo un molino y una piedra de moler de 70 decímetros cuadrados, movida por fuerza hidráulica en el paraje de la Huerta, que se alimentaba de la Fuente del Ojo.

Según Antonio Ballesteros este molino también era conocido antiguamente como de la Encomienda o del Comendador. Gómez Maquilón mantuvo en explotación el más conocido por los ciezanos “Molinico de la Huerta” durante toda la década de los cuarenta y posteriormente pasaría a manos de su hijo Juan Gómez Velasco desde 1951 hasta 1959, que aparece en los documentos del Ayuntamiento como “Fallido”, probablemente porque la explotación de los acuíferos de la Sierra de Ascoy secaría la Fuente del Ojo. José Gómez Maquilón fallecía el 7 de noviembre de 1971 en la calle Víctor Pradera, 6 (Edificio Mina). Lo que hoy es la calle José Planes. Acompañado de sus hijos: José, Manuel, Jesús, Juan y Antonia Gómez Velasco.

Volviendo a la industria del esparto, encontramos a José Gómez Velasco manteniendo una fábrica de hilados entre 1944 a 1947 con diez ruedas de hilar en la Avenida del Caudillo. En la actualidad Camino de Murcia. En 1948 aparecen las diez ruedas de hilar de la Avenida del Caudillo a nombre de la empresa “Industrias de Esparto”, pero lo más curioso es que José Gómez Velasco aparece de nuevo con tres ruedas de hilar en la Calle Víctor Pradera entre 1951 y 1957. Eso nos hace pensar que puede que las diez ruedas anteriores fueran arrendadas y al pasar a otra empresa José Gómez luego tendría las otras tres en propiedad, aunque eso no lo sabemos con certeza.

Lo que si sabemos con seguridad es que José Gómez solicitaba en 1944 registrar la marca de su industria “W” para distinguir hilados y trenzados de esparto, siendo sus productos manufacturados todo tipo de cordeles, betas, sogas y trenza de dicha fibra. La marca se la concedían el 5 de diciembre de 1944.

Marca de José Gómez Velasco. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Además de industrial del esparto, José Gómez Velasco era funcionario del Ayuntamiento de Cieza y estaba casado con Dolores Lucas Zamora, pues en 1950 la prensa se hace eco del nacimiento de sus dos gemelos y en junio de 1953 de un viaje particular a Marsella, puede que para dar salida a los productos de su fábrica.

Otra de las facetas de José Gómez Velasco era el periodismo, pues lo encontramos como corresponsal de La Verdad en Cieza durante la década de los sesenta y los setenta. Muy querido por sus compañeros periodistas, que le apodaban “Salieri” y publicitaban con regocijo las noticias de su familia, como la boda de su hija Antonia de la Cruz Gómez Lucas, en mayo de 1971, con Jesús Balsalobre Alguacil en la iglesia de San Juan Bosco; o el nacimiento de su nieto Miguel Ángel en octubre de 1976, segundo hijo de su hija María Dolores y Antonio Caballero García.

A pesar de la crisis del esparto José Gómez siguió intentando desarrollar y perfeccionar productos de esta fibra tan ciezana, ya que precisamente el 13 de octubre de 1971 solicitaba registrar patente por veinte años por un “Procedimiento industrial para la obtención de fibras de esparto blanqueada y esterilizada para diversos usos”. Patente que le concedían el 13 de julio de 1973, donde explicaba una forma de blanquear el esparto directamente recogido tras su exposición al sol en la tendida, puesto en haces verticales de un solo atado en cámaras herméticas, se le sometía a los gases del azufre, hasta que se sacaba cuando gracias a una mirilla se veía que estaba blanqueado y esterilizado. Al parecer nuestro inquieto industrial, periodista e inventor estaba enfermo y según la noticia de su fallecimiento, se había jubilado del Ayuntamiento dos años antes, debido a la enfermedad que padecía y aunque no ofrecía extrema gravedad un fallo cardiaco le produjo la muerte en la mañana del jueves 10 de enero de 1980. Triste noticia que causó profundo sentimiento ya que era muy querido en el pueblo. Esperemos que esta humilde reseña sirva para recordar la memoria de este ciezano.

Publicado por Pascual Santos López en El Mirador de la Prensa, 14-5-2021, p. 16.

Del esfuerzo del ahorro al desarrollo de la industria: Francisco Guirao Marín

Pascual Santos López

Tiempos difíciles recorrían la España de 1872. Hacía poco que se había producido la Revolución de 1868, pero el pueblo seguía sufriendo hambre y sed de buen gobierno. Muy pronto se produciría la abdicación del rey Amadeo de Saboya y la proclamación de la Primera República Española. Un joven soldado ciezano, Francisco Guirao era destinado con 17 años al Regimiento de Artillería nº 1 de Madrid y justo un año antes de acabar su servicio militar un nuevo golpe de estado proclamaba la Restauración borbónica. En 1875 volvía a su tierra y se empleaba como vigilante de los montes públicos de Cieza, según nos cuenta su bisnieto Javier Martínez Alcázar.

Francisco Guirao Marín nacía en Cieza el 19 de julio de 1855 “a las ocho de la noche”. Hijo de Francisco Guirao Morote y Juana Marín Marín. Nieto de José Guirao, Catalina Morote, Francisco Marín y Elvira Marín. El 20 de agosto de 1880 se casaba con Manuela Ortega Moya y tendrían nueve hijos: Gertrudis, José María, Amparo, Pacífico, Alfredo, Francisco, Pilar, Salvador y Aurelio.

Francisco Guirao era conocido en Cieza como “Morote” y tras dos años de trabajar como guarda de montes es ascendido a jefe del Servicio de Vigilancia de los Montes Públicos, cargo que ejercería a lo largo de diez años haciendo amistad con otro guarda del mismo servicio, Mariano Martínez Montiel, también conocido como “Martinejo”. Los dos amigos eran jóvenes ambiciosos y decidieron que si lograban ahorrar 1.000 pesetas podrían iniciar algún negocio, como así sucedió. En 1885 Francisco y Mariano dejaban su trabajo y montaban cada uno un horno de pan.

La demanda de esparto para la fabricación de lazos aplicado al amarre de cajas de naranjas y para la industria papelera británica inició el auge de esta fibra. Con trabajo, esfuerzo y ahorro Francisco Guirao consigue instalar un almacén de esparto hacia 1890 en una casa adquirida en el Camino de Madrid, mientras mantenía su otro negocio, que en 1894 convertiría en una floreciente abacería en el número 35 de la calle Cánovas del Castillo, con la ayuda de su familia. En enero de 1902 aparecía ya en el número 25 del censo de mayores contribuyentes de Cieza, con una contribución de 430 pesetas, siendo el primero Antonio Marín Oliver con 2.960 pesetas y el último Joaquín Zamorano Rodríguez con 96 pesetas. Según su bisnieto, estar en esa lista no era cuestión baladí, pues la Ley de 8 de febrero de 1877 les permitía elegir, junto a los concejales, a los compromisarios para las elecciones al Senado. El 8 de noviembre de 1903 participaba en la política municipal, presentándose por el partido conservador al Concejo; tomando posesión del cargo en la sesión del 1 de enero de 1904 junto a otros concejales y como alcalde Diego Martínez Pareja. Francisco trabajó en la Comisión de Obras Públicas y Montes, presidida por el alcalde y con su gestión se mejoraron el control de las subastas de esparto en los montes públicos y el camino vecinal entre Cieza y Calasparra.

En esos años Francisco seguiría acrecentando sus negocios de abacería y almacén de espartos y viviendo en la calle Cánovas, ya que lo encontramos entre 1907 y 1918 contribuyendo por la abacería en Cánovas, 35 y en 1917 comienza ya con un torno de hilar esparto también en Cánovas, 35, pero en 1919 se muda a su casa del Paseo Marín Barnuevo, donde contribuye con una fábrica de jarcias y cables de esparto movida a mano, una fábrica de marañas de esparto y un torno. Justo en ese año de 1919 ya no aparece la abacería, puede que sus negocios de esparto le exigieran toda su atención. Además, sus hijos mayores ya le ayudaban: Gertrudis probablemente estaría en la abacería de su padre y José María Guirao Ortega aparece desde 1912 con otra abacería situada en la calle Padre Morote, 1, hoy calle Altozano. Abacería que mantendría hasta 1924. Su otro hijo Pacífico Guirao cotizaba en 1916 por venta de cordeles y sogas de esparto en Cánovas, 35.

En 1924 se producía el gran despegue de las empresas Guirao. Francisco Guirao instalaba una fábrica de conservas en Cieza y otra en Archena y una prensa mecánica para envases de hojalata en Cañada de la Horta para dar servicio a sus fábricas. También solicitaba ese mismo año una marca para distinguir conservas de frutas y vegetales, denominada “La campana” y justo al año siguiente sigue viviendo en el Paseo, pero la fábrica de jarcias, sogas y marañas de esparto y un torno movido a mano las pasa a la calle Cordovín, adquiriendo cuatro tornos más en 1926. En 1925 instalaba diez pares de mazos de picar esparto en Cañada de la Horta, que al año siguiente se convierten en catorce. Entre los años de 1923 y 1926 también cotiza por un pequeño camión para mudanzas de 2 HP domiciliado en el Paseo.

En 1928 Francisco Guirao tenía la mirada puesta en la exportación, por ello solicitaba su otra marca para conservas “Liberty” con la Estatua de la Libertad sobre un triángulo e inscrita en un círculo de sogas de esparto, con su nombre y la denominación de marca registrada en francés, preparada para el mercado internacional. Marca que modificaría al año siguiente por la definitiva y ya conocida “Guirao”, que le concedieron el 24 de mayo de 1929. Durante estos años las empresas Guirao conseguirían afianzarse en calidad y prestigio, llegando a ser una de las primeras firmas ciezanas.

Los acontecimientos revolucionarios en la España de 1934, en pleno segundo bienio de la Segunda República Española, también afectaron a las empresas ciezanas. Numerosas huelgas y atentados se produjeron en esa época. Aunque no se sospechó que fuera intencionado, el 26 de marzo de 1934 se iniciaba un imponente incendio en la fábrica de espartería de Francisco Guirao frente a la estación férrea, ardiendo dos naves con manufacturas de esparto y madera para la fabricación de cajas de conserva. “El pueblo entero acudió a ayudar a la extinción del incendio”, presentándose las autoridades y una sección con 17 bomberos de Murcia, que llegaron a la una de la madrugada y consiguieron extinguir las llamas por la mañana. El edificio y la mercancía estaban asegurados a todo riesgo y se calcularon las pérdidas en unas doscientas cincuenta mil pesetas.

También en plena Revolución de octubre, en la madrugada del 12 de octubre de 1934 explosionó una bomba de gran potencia en la casa del paseo de Francisco Guirao, produciendo desperfectos de consideración y rompiendo los cristales de la casa, con el consiguiente susto a la familia y vecinos. También se pegaron en puntos visibles del pueblo pasquines escritos a máquina incitando a la rebelión, siendo arrancadas por los guardias y haciéndose venir a Cieza una batería del sexto ligero de Artillería de la guarnición de Murcia, para contribuir al sostenimiento del orden.

Como sabemos, en 1936 llegaría la Guerra Civil, aunque Francisco Guirao Marín no la vería, pues moría de un colapso cardiaco el 1 de octubre de 1935 a los 81 años de edad. A su muerte, su esposa e hijos registraron su fallecimiento en el registro de empresarios el 4 de diciembre de 1935 y declararon continuar con las operaciones mercantiles de su padre, manteniendo su nombre comercial y conviniendo que su firma sería llevada indistintamente por sus hijos varones José María, Pacífico, Francisco, Salvador y Aurelio. Al año siguiente y declarando comenzar sus actividades el 1 de abril de 1936, la empresa pasaba a denominarse “Sucesor de Francisco Guirao Marín”, cuando su hijo José María se registraba como empresario individual. En aquel momento la empresa contaba con fábricas de conservas movidas por fuerza mecánica en Cieza y Archena, dos juegos de prensas de envases para la conserva, fábrica de espartos en Cieza con 24 pares de mazos de picar, 16 ruedas de hilar, un torno de retorcido mecánico y venta al por mayor de artículos de esparto. En mayo del mismo año se renovaba también la concesión de admisión temporal de hojalata en blanco sin obrar a nombre de la nueva entidad mercantil. En el censo industrial de Cieza de 1939 la empresa aparece como la primera en capacidad de empleo con 416 trabajadores en plantilla. Al año siguiente la empresa cambiaría su denominación a “Guirao Hermanos y Compañía”, comenzando una nueva etapa en la historia de esta empresa familiar, pero esa será contada en otra ocasión.

Figura 1.- Retrato de Francisco Guirao realizado por su hijo Salvador Guirao. Archivo de Javier Martínez Alcázar

Figura 2.- Anuncio de Francisco Guirao Marín en 1922. Archivo Municipal de Murcia

Figura 3.- Marca La Campana. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Figura 4.- Marca Liberty. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Figura 5.- Marca Guirao. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Artículo publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa, 23-4-2021, pp. 4-5.

Proyecto de investigación para 2º de la ESO en el IES Diego Tortosa: Ruta de Arqueología Industrial y Comercial

Aunque llevará varios años, mis alumnos de 2º F ESO de la materia de Iniciación a la Investigación del IES Diego Tortosa tienen bastante avanzado el proyecto de investigación “Ruta de Arqueología Industrial y Comercial de Cieza”. Este proyecto lo realizan los alumnos buscando información histórica sobre antiguas fábricas y comercios de Cieza, para poder subir a Google Earth las descripciones, fotos, audios para invidentes y vídeos, que graben los alumnos, sobre la historia de esos lugares, aunque ya no existan o sólo queden vestigios.

Google Earth tiene la posibilidad de la geolocalización, donde quedarán referenciadas antiguas industrias y comercios, como la Almazara de la Casa Grande, la fábrica de conservas de Joaquín Gómez Martínez “el Gallego”, la completa fábrica de harinas del Molino de Teodoro o la fábrica de jabón de Aniorte, entre muchos otros. Colaboran con el proyecto el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón y la Biblioteca Padre Salmerón de nuestra ciudad. La actividad también se engloba dentro del proyecto de innovación educativa que está llevando a cabo la profesora María Parra, que se titula Leyendo en QR, donde sus alumnos trabajan investigando el nombre de las calles.

Los estudiantes cuentan ya con la ayuda de muchas publicaciones y noticias existentes en Internet sobre el patrimonio industrial y comercial de Cieza, como el blog de Joaquín Gómez Carrillo El pico de la Atalaya, el blog del proyecto Ingenio y Técnica en la Región de Murcia de Manuela Caballero y Pascual Santos o los artículos de la revista Andelma del Centro de Estudios Históricos, entre otros medios y periódicos. Desde aquí animamos a todo el pueblo a enviar fotos antiguas y noticias inéditas sobre industrias y comercios de sus familias al correo electrónico del Centro de Estudios Históricos estudioshistoricosfraypasqual@gmail.com para que se pueda hacer cada día más grande la historia de nuestra ciudad.

Bartolomé Yuste Puche. Hilados y trenzados de esparto marca “Y”

Pascual Santos López

Durante los años cuarenta, debido a la autarquía de la dictadura, el tirón del esparto motivó a muchos pequeños ahorradores a comprar ruedas de hilar en Cieza y montar su propia empresa. En el caso de Bartolomé Yuste fue mucho antes. En 1927 lo encontramos ya con cuatro ruedas de hilo sencillo movidas a mano y un torno de retorcido manual para el esparto. Probablemente comenzaría en el oficio desde abajo, como “menaor”, moviendo la rueda (Mena) para luego llegar a ser un buen “hilaor” y más tarde, tras años de sacrificio y ahorro, conseguir las ruedas de hilar y comenzar su aventura empresarial.

Tres años después Yuste formaba parte del partido republicano y tras la asamblea del 14 de febrero de 1930 es elegido como miembro del comité para el distrito de Cieza, siendo su presidente el médico José Templado Martínez; vicepresidente primero el comerciante Juan Lozano García; vicepresidente segundo el abogado José María Molina Pérez; secretario el industrial Francisco Villalba Aroca; vicesecretario el abogado Diego Giménez Castellanos; tesorero el comerciante Avelino Carrasco Pérez y los vocales: Bartolomé Yuste Puche, el industrial Joaquín Gómez Martínez y el banquero David Martínez Camacho. El comité elegido tenía el objetivo de organizar de forma urgente los comités en los pueblos del distrito de Cieza.

En 1934 Bartolomé Yuste sigue con el mismo número de ruedas pero el torno era ya mecánico. Aunque durante toda su carrera empresarial se mantendría con las cuatro ruedas de hilar. Lo que lo situaba como una industria humilde entre las empresas ciezanas más potentes, como Mariano Martínez Montiel, que poseía treinta y cinco. Ese mismo año, había en Cieza cuatro empresas con cuatro ruedas, una industria con tres y dos con dos ruedas de hilar. A pesar de eso, Yuste se encontraba en la representación patronal de la Sección de Tejidos de Esparto del Jurado mixto de la Industria Textil de Murcia. Siendo nombrado el 26 de Junio de 1934 vocal suplente entre otros importantes industriales ciezanos, como: Amador Lorenzo García, sobrino y socio de José García Silvestre, Antonio Giménez Massa y José María Giménez Moreno. Los vocales efectivos eran empresarios más importantes como: Jesús Massa Piñera, Antonio Pérez Cano, Cristóbal Martínez Camacho y Rafael Montiel Marín.

Según el libro Tiempos de Esparto, Bartolomé Yuste era conocido en Cieza como “Lunar” y en 1935 lo encontramos viviendo en la calle Salvador Seguí, que después de la guerra civil pasaría a ser General Mola. Mientras que la industria la tenía situada en la Gran Vía, que con la dictadura se llamaría Calvo Sotelo. En 1939 el industrial solicitaba registrar su marca “Y” inscrita en un rombo, para distinguir espartos, sogas e hilados, así como manufacturas de esparto en general. Marca que se le concedía el 27 de febrero de 1942. En la solicitud podemos ver su domicilio que era General Mola, 17.

Unos años después, en 1948 encontramos a su hermano Bernardo Yuste Puche también como empresario de hilados, con una instalación de dos ruedas de hilar sin torno, en la calle o paraje llamado “Peñuelas”, aunque no hemos encontrado información de esta ubicación. Puede que fuera un pequeño paraje cerca del núcleo urbano y pronto fuera absorbido por el crecimiento de Cieza, olvidándose su nombre. Quizás algunos de nuestros paisanos mayores puedan darnos noticias de ese nombre.

La I Feria Provincial de Muestras y Exportadores de Murcia se realizó en 1952, promovida por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación con el objetivo de difundir a España y el extranjero los avances realizados en la industria murciana. A ella concurrieron exportadores e industriales de toda la provincia. En los expositores números 68 y 70 se exponían conservas vegetales, esparto en rama y manufacturado, fumistería y ornamentos de iglesia. Muchos de los industriales ciezanos mostrarían sus manufacturas y entre ellos Bartolomé Yuste Puche. La crisis del esparto de finales de los cincuenta influyó en la pérdida de muchas industrias. En 1959 el industrial ciezano daba de baja su empresa junto a otras. Bartolomé Yuste Puche moría en diciembre de 1970 a los 78 años de edad. Es posible que al leer estas líneas familiares y amigos puedan darnos noticias y alguna foto de este esforzado industrial, para completar la información de nuestra Ruta de Arqueología Industrial y Comercial de Cieza. Pueden hacerlo en el correo electrónico del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, estudioshistoricosfraypasqual@gmail.com.

Publicado por Pascual Santos López en ciezaenlared.com el día 28 de marzo de 2021.

José Morote Lucas. Manufacturas de esparto marca “El Murciélago”

Pascual Santos López

En 1922 José Morote instalaba su fábrica de jarcias de esparto movida a mano en la calle Libertad, hoy Camino de Murcia. Era una fábrica modesta y no contaba con mazos de picar esparto, por lo que debía comprar el esparto majado o rastrillado a otros fabricantes. En 1938 se trasladaba al Zaraiche y ya contaba con 6 ruedas de hilar esparto y 1 torno de retorcido, que tampoco era mucho comparado con otros industriales ciezanos del momento, como por ejemplo José García Silvestre, que poseía 28 ruedas de hilar. Dos años más tarde se pasaba a la zona del Ensanche y sigue teniendo 6 ruedas de hilar, pero había conseguido otro torno.

Justo un año después de iniciar su andadura empresarial, nuestro industrial se casaba con la señorita María Valchs Gómez. El viernes por la noche del 14 de diciembre de 1923 en la Iglesia Rectoral de San Joaquín, contraían matrimonio. Terminada la ceremonia se sirvió a los invitados un refresco en casa de la novia con dulces, habanos y licores. Esa misma noche la pareja partía de viaje de novios para Madrid en el tren correo. El hijo de la pareja, el abogado José Morote Valchs, es elegido en 1970 concejal de Cieza y llegaría a ser alcalde de nuestra ciudad en 1976.

Desde el comienzo de su negocio José Morote Lucas tendría visión comercial, pues encontramos una factura, fechada el 7 de junio de 1922, donde aparece ya en su membrete el murciélago marca de la casa y debajo de su nombre la leyenda “Grandes Fábricas de Espartería”. Además, podía servir “Cuerdas de Esparto de todas clases, para usos marítimos, agrícolas e industriales. Espartos en Rama y Picados. Serones, Seras, Aguaderas, Espuertas y Pleitas” y fabricaba cañizos para cielos rasos.

Al principio, la marca no estaba todavía registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Pensemos que registrar una marca suponía dinero y burocracia que no saldría nada barata para una empresa que estaba empezando. En aquel momento el dibujo de la marca era bastante simple, como el que se muestra en la carta comercial de los años 30, aunque cuando solicitó su marca en diciembre de 1945 ya estaba más perfeccionado. Registro que le concedieron el 14 de noviembre de 1946. Con su marca, José Morote, quería distinguir toda clase de manufacturas de esparto.

En la década de los cuarenta encontramos varios cambios en la situación de la fábrica del industrial ciezano. Probablemente porque mantenía las 6 ruedas de hilar y los 2 tornos de retorcido, con los que era fácil mudarse. Para 1940 estaba en el Ensanche. Entre 1943 y 1946 en la Cañada de la Horta y en 1947 en Calvo Sotelo, que nuestro amigo Antonio Ballesteros sitúa en la actual Gran Vía. En la década de los cincuenta lo encontramos ya en su destino definitivo, calle Víctor Pradera, 1. Lo que hoy es la calle José Planes.

El 18 de marzo 1947 José Morote solicitaba inscribir su fábrica de hilados en el Registro del Censo de Inspección Industrial. Valorando el capital total de la empresa en 35.000 pesetas. Con 6 ruedas de hilar manuales y una bobinadora mecánica con motor de 2 CV. Además de 7 empleados, contando a 1 mecánico, 5 obreros y 1 obrera. En 1951 es elegido vocal en las elecciones sindicales provinciales del Grupo de Industrias del Esparto, Subgrupo Hilado Manual, junto a otros dos empresarios, José María Guirao Ortega y Pedro Castañeda Agúndez.

Seguramente, debido a las diferentes crisis del esparto, José Morote estuviera ya pensando en cambiar de negocio, pues en 1952 lo encontramos como representante exclusivo para Cieza, en Hoyos, 23, del sulfato amónico que comercializaba la empresa AGRISA, Auxiliares de la Agricultura, S.A. En una tierra agrícola como la nuestra era una opción bastante lógica y por escritura pública de 31 de diciembre de 1954 vendía su fábrica de espartería, sita en Víctor Pradera, 1, al empresario Alfredo Aroca Bermejo. El cual a su vez la traspasaba en 1958 a Luis Molina González.

El esfuerzo de Luis Molina no se hizo esperar y en julio de ese mismo año ampliaba su fábrica de hilados y rastrillados de esparto, valorada en 128.500 pesetas, con 8 ruedas de hilar con motor de 1/2 CV, por valor de 64.000 pesetas. 1 bobinadora con motor de 1 CV, 4.500 pesetas y 3 rastrillos electromecánicos de 2 CV cada uno, 25.000 pesetas; sumando el total de la ampliación 93.500 pesetas. Potencia total instalada de 11 CV suministrada por la compañía Eléctrica del Segura, S.A. La duración anual de la campaña era de unos 300 días de enero a diciembre, con un personal que contaba con 1 mecánico, 14 empleados varones, 8 mujeres y 8 menores de edad. La materia prima estimada era de 150.000 kg de esparto anuales, valorados en 936.000 pesetas, que producirían cada año 115.500 kg de cordelería de esparto de distintos números, valorados en 1.800.000 pesetas. Ampliación que solicitaba legalizar ante Industria el 13 de octubre de 1959. La que fue aprobada por contribuir al beneficio de las economías privadas, estimular la colonización de tierras y evitar la erosión del terreno.

La crisis del esparto fue tan grande que Luis Molina solicitaba el 9 de agosto de 1961, ante la Delegación de Industria de Murcia, la suspensión definitiva de su industria de hilados y rastrillados de esparto con despido de 1 obrero único por crisis económica y de trabajo. Nuestro amigo Joaquín Gómez Carrillo nos cuenta que en la calle Víctor Pradera, 1, hoy José Planes, 1, justo donde se encuentra el SuperDumbo, estaba en los años setenta la fábrica de esparto de los Vidales. Seguramente, la familia Vidal compraría la fábrica a Luis Molina para dedicarse a los hilados y al comercio de trapos. Por tanto, sorprende pensar que si éstas fueron las vicisitudes de una sola fábrica de Cieza, cuanta Historia Industrial y Comercial queda por contar en nuestra ciudad.

Publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa el 12 de marzo de 2021, p. 3.