Del telégrafo a la industria y la inventiva en Mula: Constantino Herrera del Toro

Pascual Santos López y Manuela Caballero González

De familia bien posicionada en Mula, Constantino Herrera del Toro estudiaba el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza Alfonso X El Sabio de Murcia, al igual que hiciera su padre y su hermano Aquilino. Su promoción sería la del curso 1918-1919, justo en las mismas fechas que su padre, el farmacéutico Julián Herrera Romero, ponía en marcha la fábrica de conservas de La Industrial Muleña, S.A., junto a Francisco López Lamarca. Sociedad que se fundaba el 29 de diciembre de 1918 y comenzaba sus actividades el 1 de enero de 1919, siendo Julián Herrera su primer gerente.

Pronto los dos hermanos se verían atraídos por las nuevas tecnologías del momento y estudiaban las oposiciones al cuerpo de telégrafos en Madrid. Aquilino aprobaba en julio de 1920 y su hermano en años sucesivos, ya que en 1924 encontramos a los dos como oficiales de telégrafos y en 1926 Constantino estaba destinado en Madrid. La carrera de Constantino es fulgurante, pues dos años después es nombrado director de la sucursal del Banco Español de Crédito en Mula, la que se inauguraba el 16 de septiembre de 1928. Por otra parte, entre 1918 y 1920 data Juan González Castaño los inicios de la fábrica de conservas de María Miñano “El Niño Jesús de Belén”, más conocida como “La Ceña”, cuya razón social era Viuda de J. García Zapata. Empresa que presentaba suspensión de pagos el 17 de marzo de 1928 y que al final compraría Constantino Herrera.

La máquina de rastrillar esparto

En 1932 se casaba en Jumilla con Carmen Mora el “laborioso joven”, como lo distingue la prensa del momento. Su instinto emprendedor y el auge de la fibra nacional le llevaría a iniciar negocios en la industria del esparto en la ciudad de su esposa y el 17 de enero de 1952 registraba la marca MARUJA para distinguir capachos y capachetas fabricadas con esparto y justo al mes siguiente, el 9 de febrero de 1952, patentaba siete modelos industriales de agujas diferentes para la fabricación de capachos y capachetas, construidas en alambre de acero o hierro acerado con diferentes diámetros y largos, dependiendo de los tamaños que se le quisieran dar a los capachos.

Sin parar de innovar en su fábrica de capachos de Jumilla, el 26 de febrero de 1953 inventa y patenta por veinte años una máquina rastrilladora de esparto en coautoría con Antonio Murcia Nicolás. Industrial mecánico, director de Talleres Rivera. Empresa situada en la Carretera de Granada, 12 de Murcia. Especialista en construcción de maquinaria para conserva y que probablemente le fabricaría maquinaria para “Conservas La Ceña” y le llevaría el mantenimiento mecánico. Constantino Herrera, hombre hábil sabía con quien se asociaba, pues Antonio Murcia tenía en su haber mucha experiencia y seis patentes de maquinaria. Además, sería el primer director de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM).

La rastrilladora venía a sustituir uno de los procedimientos más pesados, insalubres y peligrosos del trabajo industrial del esparto. Después de picarlo bajo mazos de madera para abrir la fibra se rastrillaba el esparto clavando los manojos a mano en unos pupitres inclinados llenos de púas y estirando para peinar la fibra, haciéndola más fina para permitir el hilado posterior. La máquina tenía dos peines paralelos de púas que batían los haces de esparto en un movimiento alternativo de subida y bajada evitando el trabajo manual del rastrillado.

Las fábricas de conservas de Mula y Sevilla

En agosto de 1955 existían en Mula dos fábricas de conservas: “La Ceña” de Constantino y “La Industrial Muleña” de su hermano Aquilino. Justo el mismo año que le concedían a Constantino la admisión temporal de hojalata en blanco para transformarla en envases de conservas vegetales con destino a la exportación. Las operaciones de corte, troquelado, estañado, envasado y cerrado de envases debían hacerse en la misma fábrica de conservas de la carretera de Pliego en Mula y se le concedía un plazo de entre dos y tres años para su exportación.

Pero el activo Constantino Herrera ya tenía un socio con el que montaría otra fábrica en Sevilla, José Sandoval Bernal, Importante industrial y alcalde de Molina de Segura en 1950. En 1958 legalizaban su fábrica de conservas vegetales, recientemente montada en la calle General Primo de Rivera, número 46 de Brenes, provincia de Sevilla. El capital social 3.000.000 pesetas y el valor de la maquinaria e instalaciones industriales 500.000 pesetas. Y no paraban de innovar, justo al año siguiente, en 1959 ampliaban su industria con nueva maquinaria por valor de 100.000 pesetas, para producir 100.000 kilogramos de pimiento morrón envasado y otros 200.000 kilogramos de guisantes al natural envasados.

Por otra parte, Juan Gutiérrez García nos dice que en 1965 los hermanos Navarro compraban la fábrica de conservas “La Ceña”, propiedad de Constantino Herrera, para convertirla en Conservas y Frutas S. A. (Cofrusa). Por tanto, los esfuerzos de Constantino se centrarían a partir de entonces en su fábrica de Sevilla y justo al año siguiente registraba la marca MERCURY y el diseño de su etiqueta con destino a la exportación, pues la leyenda decía en inglés: Mercury Brand. Packed by Constantino Herrera del Toro.

Figura 1.- Máquina de rastrillar de 1953. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM)

Figura 2.- Registro de la rastrilladora en 1953. AHOEPM

Figura 3.- Registro de la marca MARUJA en 1952. AHOEPM

Figura 4.- Registro de la marca Mercury y etiqueta para conservas en 1966. AHOEPM

Este artículo fue publicado por Pascual Santos y Manuela Caballero en el periódico El Noroeste, 2-9-2021, p. 32.

El ingeniero Luis Tornero Templado: una vida entre Murcia y Almería

Manuela Caballero González

Luis Constantino Tornero Templado, tal como consta en su inscripción del Registro Civil, nació en Abarán el 1 de septiembre de 1889. En su juventud participó en la incipiente actividad periodística que tuvo lugar en Abarán a principios del siglo XX, encontrándolo en 1908 como director de Gente Alegre, semanario festivo-literario que recogía noticias locales además de temas culturales y donde los jóvenes mostraban sus inquietudes literarias, siendo la publicación abaranera más antigua de estas características que se conserva.

Cursó estudios de Ingeniero Industrial, especialidad Electricidad, y en 1911 ya ejercía como tal. Prueba de ello es que ese año realizó un proyecto para dotar de luz eléctrica a TorrePacheco, el cual fue aprobado, aunque finalmente no lo llevó a cabo. Al año siguiente, junto con Juan Beltrán Aliaga y el presbítero José Sánchez Yúdice, constituye la sociedad mercantil en comandita Tornero Beltrán, empezando su actividad en enero de 1913. Su objetivo era explotar una línea conductora de fluido eléctrico que partiendo de una caseta que “La Eléctrica de Segura” poseía en las cercanías de Espinardo, pasara por los pueblos que estimasen convenientes, tales como Cabezo de Torres, Monteagudo, Esparragal o Alquerías, entre otros. También se proponían vender fluido eléctrico para alumbrado y fuerza motriz, así como la explotación de un alumbramiento de aguas en Tentegorra. La sociedad duró 3 años, disolviéndose en 1915. También realizó trabajos en Abarán, participando en una obra emblemática para la localidad: el proyecto de instalación del motor Resurrección en 1917. Se casó con Carmen Sánchez en 1914.

Actividad inventiva en Murcia

Las inquietudes de este ingeniero abaranero fueron de lo más variado, interés por la prensa, instalaciones eléctricas, industrias, no siendo menos importante su actividad inventiva que empezó a desarrollar desde muy joven, ya que el primer registro en la Oficina de Patentes y Marcas está fechado en 1915.

En diciembre de ese año se le concede patente de invención por un “Porta-lámparas Tornero” destinado al alumbrado público. Al año siguiente obtiene otra por un molino que denominará Rapidus destinado a moler especias y especialmente el pimentón, pudendo ser aplicado a toda clase de cereales, así como a algunos minerales. Y no serían los únicos, aunque los patentaría en su nuevo destino.

Su impronta en la provincia de Almería.

No sabemos exactamente la fecha en que se estableció en esta provincia andaluza, pero hay constancia que en 1924 estaba en negociaciones con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar para llevar a cabo una instalación eléctrica que diera servicio de alumbrado a esa localidad y todo parece apuntar que, aunque también viviera en la capital de la provincia, en Roquetas tuvo un gran arraigo, de hecho, una de sus calles lleva su nombre. Según información aportada por Ignacio Jiménez, trabajó la Sociedad Fuerzas Motrices del valle de Lecrín, propietaria de una fábrica de luz en Roquetas y encargada de poner 100 bombillas en la ciudad en 1929. Pero como decimos ya llevaría allí algunos años, ya que lo encontramos establecido como terrateniente y empresario en dos sectores importantes de la zona en 1927: la uva y el corcho, negocios muy relacionados entre sí. Y fue precisamente en Roquetas donde adquirió tierras y se dedicó al comercio e industria, por un cuestionario municipal de 1932 sabemos que está censado allí como cosechero de uvas de embarque y que en 1935 instaló un molino harinero movido por electricidad en su cortijo de Los Parrales, Villa Tornero.

En Almería fundó una industria dedicada a la fabricación de virutas y lanas de madera en 1943. Estuvo muy comprometido con el deporte, la política y tradiciones de Almería ciudad, tal como atestiguan diversas publicaciones, demostrando que Luis Tornero no pasó inadvertido, siendo recordado especialmente como benefactor de la Semana Santa. Y es que en 1930 era tesorero de la Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Amargura, año en que donaría la imagen de la Virgen cuando, según consta en el blog http://fsalaspineda.blogspot.com/2008/09 , los benefactores de la Semana Santa eran escasos. Pero hay más, ya que esta imagen ardió al ser incendiada la Iglesia de Santa Clara de Asís en agosto de 1936. Luis Tornero hizo posible que la hermandad recuperara su Virgen de la Amargura tras donar una nueva imagen en 1943. Dicha cofradía deja constancia de “nuestro homenaje a los Nazarenos de Cola, como Luis Tornero, que fueron, son y serán siempre historia viva de nuestra Semana Santa”.

Actividad inventiva en Almería

En las siguientes patentes que registra ya figura como domiciliado en Almería y su temática está relacionada con sus nuevos negocios. La primera data de 1927 y consiste en “Un procedimiento para el saneamiento y desinfección del serrín de corcho y el molido”. En 1933 obtendría patente de invención para su “Perfeccionamientos en la fabricación de molinos de piedra”. En 1946 solicitaría otras dos más.

La siguiente patente que registra es para su “Refrigerador” con fecha de agosto de 1954, como vemos mantuvo su actividad inventiva a lo largo de toda su vida, siendo la última en su haber la concedida en 1956 para “Una máquina para el tratamiento de plantas textiles para usos industriales”, siendo este invento el que lo traería de vuelta a su localidad natal.

Hemos comprobado que Almería fue sin duda su segunda patria, allí arraigó entre su sociedad y profesionalmente, pero nunca abandonó sus raíces, participando activamente con familiares cercanos. Luis Tornero era primo del empresario José Mª Tornero Escribano. padre de los hermanos Tornero Yelo, quienes han aportado sus recuerdos para completar este escrito. Por ellos sabemos que “el tío Luis” como ellos lo recuerdan, vivió su última etapa activa en Abarán, residiendo con ellos unos años.

Lo encontramos así en 1956 probando la última máquina que hemos reseñado en la fábrica de José Mª Tornero Escribano. De forma significativa, este invento certifica el hombre activo y trabajador que fue hasta el final, ya que la patentó en febrero de 1956 y fue puesta en práctica de forma inmediata, convirtiéndose en su último trabajo ya que su salud fue deteriorándose rápidamente, por lo que su hija Carmen que residía en Madrid se lo llevó allí, muriendo en mayo de 1957. La trayectoria y múltiples facetas que desarrolló durante su periplo vital este ingeniero, empresario e inventor merecería ser tratada con más detenimiento, pero al menos con este escrito, en cierta manera, la figura de Luis Tornero Templado ha vuelto para las fiestas de su pueblo.

Imagen 1.- Portada del semanario. Archivos Región de Murcia.

Imagen 2.- Luis Tornero Templado (primero por la izquierda), en su cortijo de Los Parrales. Colección de Paco Estrella, cortesía de Ignacio Jiménez.

Imagen 3.- Plano del molino inventado por Luis Tornero. Archivo de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Artículo publicado por Manuela Caballero González en la revista Feria y Fiestas de Abarán, 2021, s/p.

Industrias, Marcas y Patentes de la Familia Carrasco Bermejo

Pascual Santos López

El cabeza de familia, José Carrasco Tornero, debía ser hombre emprendedor, pues lo encontramos en 1904 solicitando dieciséis pertenencias para la mina de hierro “San José” dentro del término de Abarán y en 1924 le conceden el aprovechamiento de 20.000 litros de agua por segundo, derivados del río Segura en el paraje de “La Hoya”, situado en los términos de Abarán y Cieza, destinados a la producción de energía eléctrica para alumbrado y usos industriales. Aunque la actividad principal de José Carrasco fue la exportación de frutas y agrios, junto a la manufactura de cáñamos y espartos con la marca W inscrita en un círculo. Ya para 1949 su hijo Melquiades Carrasco Bermejo se encontraba en el Mercado Central de Madrid con puesto propio, según reza el membrete de su factura, llegando a tener asentador en el Covent Garden de Londres, como aseguran fuentes cercanas a la familia.

De José Carrasco Tornero hemos encontrado tres marcas en el Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM), para distinguir todo tipo de frutas frescas: MARICAR y MELQUIADES solicitadas en 1945 y JUVENIL el 2 de julio de 1952 para frutas y especialmente naranjas. José se casó con María Bermejo Sánchez, que registraba el 25 de junio de 1960 el nombre comercial VIUDA DE JOSE CARRASCO TORNERO, para su negocio de exportación de frutas y ácidos de todas clases, fabricación y exportación de conservas vegetales y jugos cítricos. La familia Carrasco Bermejo era conocida en Abarán como “Los Malillos” y su nieta, Cristina Carrasco Segura nos cuenta que eran cinco hermanos y tres hermanas. El mayor José y el menor su padre Alejandro.

El 30 de junio de 1949 Melquiades Carrasco Bermejo patenta en Madrid un modelo de utilidad por 20 años titulado “Cesta ligera para el transporte de frutas y similares”. Diseñada con diferentes formas y fabricada en fibra de castaño que aligeraba su peso a la mitad de los envases del momento. Los hermanos Carrasco no paran de innovar y mejorar su negocio y el 28 de noviembre de 1951 José Carrasco Bermejo registra otro modelo de envase perfeccionado y reforzado, para proteger la fruta en los transportes. Se titularía “Envase perfeccionado” y lo patenta en Abarán, teniendo como domicilio Ruiz de Alda, 30. Además, registra ese mismo año el nombre comercial JOSE CARRASCO para su negocio de exportación de frutas frescas.

Para diversificar sus negocios y aumentar sus producciones los hermanos Carrasco deciden aventurarse en la fabricación de conservas y forman la sociedad JOSÉ CARRASCO HERMANOS, S.L. en 1954, que se dedicaría a las conservas, frutas, hilos y cuerdas de esparto. Para ello registraban también el nombre comercial de su empresa el 24 de mayo de ese mismo año. En 1956 ya cotizaban en Abarán por una fábrica de conservas con azúcar con depósito de 500 litros. Junto a otros conserveros, el 12 de marzo de 1958, el Estado les concede la importación de hojalata en blanco, sin obrar, procedente de Alemania e Inglaterra con el compromiso de la exportación de conservas vegetales a estos países o para abrir nuevos mercados extranjeros. En su fábrica de la calle Federico Servet de Abarán debían someter esa hojalata a un proceso de industrialización: cortado, estañado, fondeado, llenado y cerrado de los botes para su exportación. Por lo que en diciembre de ese mismo año amplían su fábrica con un tren automático de fabricación de envases de hojalata y otra maquinaria, con un coste de 424.000 pesetas y un capital total de 1.724.000 pesetas.

El 15 de mayo de 1959 se inauguraba la nueva fábrica de los hermanos Carrasco. A la una de la tarde en las nuevas instalaciones fray Justo Pérez de Urbel, abad mitrado de la basílica del Valle de los Caídos, bendijo la fábrica y pronunció elogiosas palabras de felicitación para los empresarios y para “todos los que trabajan la huerta murciana”. Al acto asistieron numerosas autoridades y amigos de los hermanos Carrasco. Entre ellos el gobernador civil, el delegado regional de comercio, el presidente de la Cámara de Comercio, Adrián Viudes Guirao, el director general de la Feria de la Conserva, señor López Guzmán y otras autoridades locales, industriales y compañeros de los señores Carrasco. Fray Justo había llegado el jueves por la noche y se alojó en la casa de los hermanos Carrasco, oficiando también una misa en la parroquia de la fábrica.

La nueva fábrica constaba de tres grandes plantas: la primera dedicada a la manipulación de ácidos y elaboración de conservas, según las campañas. Muy bien ventilada y luminosa. La segunda, que se encontraba debajo de la anterior aprovechando el desnivel del terreno, se dedicaba a la manipulación de fruta en fresco para su exportación, sobre todo albaricoque y uva. La última planta se utilizaba como almacén de conserva de pulpa y otras mercancías que requerían cuidados especiales y frescas temperaturas, donde la empresa proyectaba instalar cámaras frigoríficas para la conservación prolongada de fruta en fresco. La superficie total de la fábrica era de diez mil metros cuadrados y donde los hermanos Carrasco esperaban producir al máximo rendimiento la mayoría de las variedades de conservas vegetales, incluyendo jugos y concentrados para el mercado nacional y la exportación. Para terminar, decir que los hermanos Carrasco Bermejo no pararon de innovar en sus industrias y productos. Melquiades registraba más de veinticinco nuevas marcas entre los años 1951 y 1989, algunas de las cuales son: ARABELA para frutas frescas, DISGRA, Distribuciones Gráficas Generales en Bilbao y LA PERLA DEL SEGURA, para frutas y conservas. Alejandro otras cinco entre 1971 y 1975 y a José le dieron la medalla de plata al mérito de la Cámara de Comercio de Murcia en 1980, junto a otros dos empresarios, por donar gratuitamente los terrenos para el Centro de Inspección de Exportaciones de Blanca-Abarán, que él agradeció, resaltando la labor de todos los exportadores de la zona.

Figura 1.- Membrete de factura de José Carrasco, 1949. Archivo Santos-Caballero

Figura 2.- Marca JUVENIL, 1952. AHOEPM

Figura 3.- Diseños de la patente de Melquiades, 1949. AHOEPM

Figura 4.- Diseños de la patente de José, 1951. AHOEPM

Figura 5.- Etiqueta de los Hermanos Carrasco. Fuente: https://lanaranjadepapel.blogspot.com

Publicado por Pascual Santos López en la revista de la Feria y Fiestas de Abarán, 2021.