De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena

Se acaban de publicar las Actas del IX Congreso virtual sobre Historia de las Vías de Comunicación (15 al 30 de septiembre de 2021), organizado por las Asociaciones Orden de la Caminería y Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén. En este trabajo, titulado: De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena 1883-1915, Manuela y yo analizamos las rutas, puertos, muelles y fondeaderos de la Provincia Marítima de Cartagena a principios del siglo XX, que por aquella época incluía al Distrito Marítimo de Garrucha en las costas murcianas, utilizando como hilo conductor el Anuario Marítimo, Comercial, Industrial y de Navegación publicado en 1915, con noticias de personas, sociedades e industrias que nos acerquen a la historia marítima de nuestras costas en el periodo de la industrialización y el auge de la minería de finales del XIX y principios del XX.

Enlace al artículo De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena 1883-1915

Del telégrafo a la industria y la inventiva en Mula: Constantino Herrera del Toro

Pascual Santos López y Manuela Caballero González

De familia bien posicionada en Mula, Constantino Herrera del Toro estudiaba el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza Alfonso X El Sabio de Murcia, al igual que hiciera su padre y su hermano Aquilino. Su promoción sería la del curso 1918-1919, justo en las mismas fechas que su padre, el farmacéutico Julián Herrera Romero, ponía en marcha la fábrica de conservas de La Industrial Muleña, S.A., junto a Francisco López Lamarca. Sociedad que se fundaba el 29 de diciembre de 1918 y comenzaba sus actividades el 1 de enero de 1919, siendo Julián Herrera su primer gerente.

Pronto los dos hermanos se verían atraídos por las nuevas tecnologías del momento y estudiaban las oposiciones al cuerpo de telégrafos en Madrid. Aquilino aprobaba en julio de 1920 y su hermano en años sucesivos, ya que en 1924 encontramos a los dos como oficiales de telégrafos y en 1926 Constantino estaba destinado en Madrid. La carrera de Constantino es fulgurante, pues dos años después es nombrado director de la sucursal del Banco Español de Crédito en Mula, la que se inauguraba el 16 de septiembre de 1928. Por otra parte, entre 1918 y 1920 data Juan González Castaño los inicios de la fábrica de conservas de María Miñano “El Niño Jesús de Belén”, más conocida como “La Ceña”, cuya razón social era Viuda de J. García Zapata. Empresa que presentaba suspensión de pagos el 17 de marzo de 1928 y que al final compraría Constantino Herrera.

La máquina de rastrillar esparto

En 1932 se casaba en Jumilla con Carmen Mora el “laborioso joven”, como lo distingue la prensa del momento. Su instinto emprendedor y el auge de la fibra nacional le llevaría a iniciar negocios en la industria del esparto en la ciudad de su esposa y el 17 de enero de 1952 registraba la marca MARUJA para distinguir capachos y capachetas fabricadas con esparto y justo al mes siguiente, el 9 de febrero de 1952, patentaba siete modelos industriales de agujas diferentes para la fabricación de capachos y capachetas, construidas en alambre de acero o hierro acerado con diferentes diámetros y largos, dependiendo de los tamaños que se le quisieran dar a los capachos.

Sin parar de innovar en su fábrica de capachos de Jumilla, el 26 de febrero de 1953 inventa y patenta por veinte años una máquina rastrilladora de esparto en coautoría con Antonio Murcia Nicolás. Industrial mecánico, director de Talleres Rivera. Empresa situada en la Carretera de Granada, 12 de Murcia. Especialista en construcción de maquinaria para conserva y que probablemente le fabricaría maquinaria para “Conservas La Ceña” y le llevaría el mantenimiento mecánico. Constantino Herrera, hombre hábil sabía con quien se asociaba, pues Antonio Murcia tenía en su haber mucha experiencia y seis patentes de maquinaria. Además, sería el primer director de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM).

La rastrilladora venía a sustituir uno de los procedimientos más pesados, insalubres y peligrosos del trabajo industrial del esparto. Después de picarlo bajo mazos de madera para abrir la fibra se rastrillaba el esparto clavando los manojos a mano en unos pupitres inclinados llenos de púas y estirando para peinar la fibra, haciéndola más fina para permitir el hilado posterior. La máquina tenía dos peines paralelos de púas que batían los haces de esparto en un movimiento alternativo de subida y bajada evitando el trabajo manual del rastrillado.

Las fábricas de conservas de Mula y Sevilla

En agosto de 1955 existían en Mula dos fábricas de conservas: “La Ceña” de Constantino y “La Industrial Muleña” de su hermano Aquilino. Justo el mismo año que le concedían a Constantino la admisión temporal de hojalata en blanco para transformarla en envases de conservas vegetales con destino a la exportación. Las operaciones de corte, troquelado, estañado, envasado y cerrado de envases debían hacerse en la misma fábrica de conservas de la carretera de Pliego en Mula y se le concedía un plazo de entre dos y tres años para su exportación.

Pero el activo Constantino Herrera ya tenía un socio con el que montaría otra fábrica en Sevilla, José Sandoval Bernal, Importante industrial y alcalde de Molina de Segura en 1950. En 1958 legalizaban su fábrica de conservas vegetales, recientemente montada en la calle General Primo de Rivera, número 46 de Brenes, provincia de Sevilla. El capital social 3.000.000 pesetas y el valor de la maquinaria e instalaciones industriales 500.000 pesetas. Y no paraban de innovar, justo al año siguiente, en 1959 ampliaban su industria con nueva maquinaria por valor de 100.000 pesetas, para producir 100.000 kilogramos de pimiento morrón envasado y otros 200.000 kilogramos de guisantes al natural envasados.

Por otra parte, Juan Gutiérrez García nos dice que en 1965 los hermanos Navarro compraban la fábrica de conservas “La Ceña”, propiedad de Constantino Herrera, para convertirla en Conservas y Frutas S. A. (Cofrusa). Por tanto, los esfuerzos de Constantino se centrarían a partir de entonces en su fábrica de Sevilla y justo al año siguiente registraba la marca MERCURY y el diseño de su etiqueta con destino a la exportación, pues la leyenda decía en inglés: Mercury Brand. Packed by Constantino Herrera del Toro.

Figura 1.- Máquina de rastrillar de 1953. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM)

Figura 2.- Registro de la rastrilladora en 1953. AHOEPM

Figura 3.- Registro de la marca MARUJA en 1952. AHOEPM

Figura 4.- Registro de la marca Mercury y etiqueta para conservas en 1966. AHOEPM

Este artículo fue publicado por Pascual Santos y Manuela Caballero en el periódico El Noroeste, 2-9-2021, p. 32.

El ingeniero Luis Tornero Templado: una vida entre Murcia y Almería

Manuela Caballero González

Luis Constantino Tornero Templado, tal como consta en su inscripción del Registro Civil, nació en Abarán el 1 de septiembre de 1889. En su juventud participó en la incipiente actividad periodística que tuvo lugar en Abarán a principios del siglo XX, encontrándolo en 1908 como director de Gente Alegre, semanario festivo-literario que recogía noticias locales además de temas culturales y donde los jóvenes mostraban sus inquietudes literarias, siendo la publicación abaranera más antigua de estas características que se conserva.

Cursó estudios de Ingeniero Industrial, especialidad Electricidad, y en 1911 ya ejercía como tal. Prueba de ello es que ese año realizó un proyecto para dotar de luz eléctrica a TorrePacheco, el cual fue aprobado, aunque finalmente no lo llevó a cabo. Al año siguiente, junto con Juan Beltrán Aliaga y el presbítero José Sánchez Yúdice, constituye la sociedad mercantil en comandita Tornero Beltrán, empezando su actividad en enero de 1913. Su objetivo era explotar una línea conductora de fluido eléctrico que partiendo de una caseta que “La Eléctrica de Segura” poseía en las cercanías de Espinardo, pasara por los pueblos que estimasen convenientes, tales como Cabezo de Torres, Monteagudo, Esparragal o Alquerías, entre otros. También se proponían vender fluido eléctrico para alumbrado y fuerza motriz, así como la explotación de un alumbramiento de aguas en Tentegorra. La sociedad duró 3 años, disolviéndose en 1915. También realizó trabajos en Abarán, participando en una obra emblemática para la localidad: el proyecto de instalación del motor Resurrección en 1917. Se casó con Carmen Sánchez en 1914.

Actividad inventiva en Murcia

Las inquietudes de este ingeniero abaranero fueron de lo más variado, interés por la prensa, instalaciones eléctricas, industrias, no siendo menos importante su actividad inventiva que empezó a desarrollar desde muy joven, ya que el primer registro en la Oficina de Patentes y Marcas está fechado en 1915.

En diciembre de ese año se le concede patente de invención por un “Porta-lámparas Tornero” destinado al alumbrado público. Al año siguiente obtiene otra por un molino que denominará Rapidus destinado a moler especias y especialmente el pimentón, pudendo ser aplicado a toda clase de cereales, así como a algunos minerales. Y no serían los únicos, aunque los patentaría en su nuevo destino.

Su impronta en la provincia de Almería.

No sabemos exactamente la fecha en que se estableció en esta provincia andaluza, pero hay constancia que en 1924 estaba en negociaciones con el Ayuntamiento de Roquetas de Mar para llevar a cabo una instalación eléctrica que diera servicio de alumbrado a esa localidad y todo parece apuntar que, aunque también viviera en la capital de la provincia, en Roquetas tuvo un gran arraigo, de hecho, una de sus calles lleva su nombre. Según información aportada por Ignacio Jiménez, trabajó la Sociedad Fuerzas Motrices del valle de Lecrín, propietaria de una fábrica de luz en Roquetas y encargada de poner 100 bombillas en la ciudad en 1929. Pero como decimos ya llevaría allí algunos años, ya que lo encontramos establecido como terrateniente y empresario en dos sectores importantes de la zona en 1927: la uva y el corcho, negocios muy relacionados entre sí. Y fue precisamente en Roquetas donde adquirió tierras y se dedicó al comercio e industria, por un cuestionario municipal de 1932 sabemos que está censado allí como cosechero de uvas de embarque y que en 1935 instaló un molino harinero movido por electricidad en su cortijo de Los Parrales, Villa Tornero.

En Almería fundó una industria dedicada a la fabricación de virutas y lanas de madera en 1943. Estuvo muy comprometido con el deporte, la política y tradiciones de Almería ciudad, tal como atestiguan diversas publicaciones, demostrando que Luis Tornero no pasó inadvertido, siendo recordado especialmente como benefactor de la Semana Santa. Y es que en 1930 era tesorero de la Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Amargura, año en que donaría la imagen de la Virgen cuando, según consta en el blog http://fsalaspineda.blogspot.com/2008/09 , los benefactores de la Semana Santa eran escasos. Pero hay más, ya que esta imagen ardió al ser incendiada la Iglesia de Santa Clara de Asís en agosto de 1936. Luis Tornero hizo posible que la hermandad recuperara su Virgen de la Amargura tras donar una nueva imagen en 1943. Dicha cofradía deja constancia de “nuestro homenaje a los Nazarenos de Cola, como Luis Tornero, que fueron, son y serán siempre historia viva de nuestra Semana Santa”.

Actividad inventiva en Almería

En las siguientes patentes que registra ya figura como domiciliado en Almería y su temática está relacionada con sus nuevos negocios. La primera data de 1927 y consiste en “Un procedimiento para el saneamiento y desinfección del serrín de corcho y el molido”. En 1933 obtendría patente de invención para su “Perfeccionamientos en la fabricación de molinos de piedra”. En 1946 solicitaría otras dos más.

La siguiente patente que registra es para su “Refrigerador” con fecha de agosto de 1954, como vemos mantuvo su actividad inventiva a lo largo de toda su vida, siendo la última en su haber la concedida en 1956 para “Una máquina para el tratamiento de plantas textiles para usos industriales”, siendo este invento el que lo traería de vuelta a su localidad natal.

Hemos comprobado que Almería fue sin duda su segunda patria, allí arraigó entre su sociedad y profesionalmente, pero nunca abandonó sus raíces, participando activamente con familiares cercanos. Luis Tornero era primo del empresario José Mª Tornero Escribano. padre de los hermanos Tornero Yelo, quienes han aportado sus recuerdos para completar este escrito. Por ellos sabemos que “el tío Luis” como ellos lo recuerdan, vivió su última etapa activa en Abarán, residiendo con ellos unos años.

Lo encontramos así en 1956 probando la última máquina que hemos reseñado en la fábrica de José Mª Tornero Escribano. De forma significativa, este invento certifica el hombre activo y trabajador que fue hasta el final, ya que la patentó en febrero de 1956 y fue puesta en práctica de forma inmediata, convirtiéndose en su último trabajo ya que su salud fue deteriorándose rápidamente, por lo que su hija Carmen que residía en Madrid se lo llevó allí, muriendo en mayo de 1957. La trayectoria y múltiples facetas que desarrolló durante su periplo vital este ingeniero, empresario e inventor merecería ser tratada con más detenimiento, pero al menos con este escrito, en cierta manera, la figura de Luis Tornero Templado ha vuelto para las fiestas de su pueblo.

Imagen 1.- Portada del semanario. Archivos Región de Murcia.

Imagen 2.- Luis Tornero Templado (primero por la izquierda), en su cortijo de Los Parrales. Colección de Paco Estrella, cortesía de Ignacio Jiménez.

Imagen 3.- Plano del molino inventado por Luis Tornero. Archivo de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Artículo publicado por Manuela Caballero González en la revista Feria y Fiestas de Abarán, 2021, s/p.

Industrias, Marcas y Patentes de la Familia Carrasco Bermejo

Pascual Santos López

El cabeza de familia, José Carrasco Tornero, debía ser hombre emprendedor, pues lo encontramos en 1904 solicitando dieciséis pertenencias para la mina de hierro “San José” dentro del término de Abarán y en 1924 le conceden el aprovechamiento de 20.000 litros de agua por segundo, derivados del río Segura en el paraje de “La Hoya”, situado en los términos de Abarán y Cieza, destinados a la producción de energía eléctrica para alumbrado y usos industriales. Aunque la actividad principal de José Carrasco fue la exportación de frutas y agrios, junto a la manufactura de cáñamos y espartos con la marca W inscrita en un círculo. Ya para 1949 su hijo Melquiades Carrasco Bermejo se encontraba en el Mercado Central de Madrid con puesto propio, según reza el membrete de su factura, llegando a tener asentador en el Covent Garden de Londres, como aseguran fuentes cercanas a la familia.

De José Carrasco Tornero hemos encontrado tres marcas en el Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM), para distinguir todo tipo de frutas frescas: MARICAR y MELQUIADES solicitadas en 1945 y JUVENIL el 2 de julio de 1952 para frutas y especialmente naranjas. José se casó con María Bermejo Sánchez, que registraba el 25 de junio de 1960 el nombre comercial VIUDA DE JOSE CARRASCO TORNERO, para su negocio de exportación de frutas y ácidos de todas clases, fabricación y exportación de conservas vegetales y jugos cítricos. La familia Carrasco Bermejo era conocida en Abarán como “Los Malillos” y su nieta, Cristina Carrasco Segura nos cuenta que eran cinco hermanos y tres hermanas. El mayor José y el menor su padre Alejandro.

El 30 de junio de 1949 Melquiades Carrasco Bermejo patenta en Madrid un modelo de utilidad por 20 años titulado “Cesta ligera para el transporte de frutas y similares”. Diseñada con diferentes formas y fabricada en fibra de castaño que aligeraba su peso a la mitad de los envases del momento. Los hermanos Carrasco no paran de innovar y mejorar su negocio y el 28 de noviembre de 1951 José Carrasco Bermejo registra otro modelo de envase perfeccionado y reforzado, para proteger la fruta en los transportes. Se titularía “Envase perfeccionado” y lo patenta en Abarán, teniendo como domicilio Ruiz de Alda, 30. Además, registra ese mismo año el nombre comercial JOSE CARRASCO para su negocio de exportación de frutas frescas.

Para diversificar sus negocios y aumentar sus producciones los hermanos Carrasco deciden aventurarse en la fabricación de conservas y forman la sociedad JOSÉ CARRASCO HERMANOS, S.L. en 1954, que se dedicaría a las conservas, frutas, hilos y cuerdas de esparto. Para ello registraban también el nombre comercial de su empresa el 24 de mayo de ese mismo año. En 1956 ya cotizaban en Abarán por una fábrica de conservas con azúcar con depósito de 500 litros. Junto a otros conserveros, el 12 de marzo de 1958, el Estado les concede la importación de hojalata en blanco, sin obrar, procedente de Alemania e Inglaterra con el compromiso de la exportación de conservas vegetales a estos países o para abrir nuevos mercados extranjeros. En su fábrica de la calle Federico Servet de Abarán debían someter esa hojalata a un proceso de industrialización: cortado, estañado, fondeado, llenado y cerrado de los botes para su exportación. Por lo que en diciembre de ese mismo año amplían su fábrica con un tren automático de fabricación de envases de hojalata y otra maquinaria, con un coste de 424.000 pesetas y un capital total de 1.724.000 pesetas.

El 15 de mayo de 1959 se inauguraba la nueva fábrica de los hermanos Carrasco. A la una de la tarde en las nuevas instalaciones fray Justo Pérez de Urbel, abad mitrado de la basílica del Valle de los Caídos, bendijo la fábrica y pronunció elogiosas palabras de felicitación para los empresarios y para “todos los que trabajan la huerta murciana”. Al acto asistieron numerosas autoridades y amigos de los hermanos Carrasco. Entre ellos el gobernador civil, el delegado regional de comercio, el presidente de la Cámara de Comercio, Adrián Viudes Guirao, el director general de la Feria de la Conserva, señor López Guzmán y otras autoridades locales, industriales y compañeros de los señores Carrasco. Fray Justo había llegado el jueves por la noche y se alojó en la casa de los hermanos Carrasco, oficiando también una misa en la parroquia de la fábrica.

La nueva fábrica constaba de tres grandes plantas: la primera dedicada a la manipulación de ácidos y elaboración de conservas, según las campañas. Muy bien ventilada y luminosa. La segunda, que se encontraba debajo de la anterior aprovechando el desnivel del terreno, se dedicaba a la manipulación de fruta en fresco para su exportación, sobre todo albaricoque y uva. La última planta se utilizaba como almacén de conserva de pulpa y otras mercancías que requerían cuidados especiales y frescas temperaturas, donde la empresa proyectaba instalar cámaras frigoríficas para la conservación prolongada de fruta en fresco. La superficie total de la fábrica era de diez mil metros cuadrados y donde los hermanos Carrasco esperaban producir al máximo rendimiento la mayoría de las variedades de conservas vegetales, incluyendo jugos y concentrados para el mercado nacional y la exportación. Para terminar, decir que los hermanos Carrasco Bermejo no pararon de innovar en sus industrias y productos. Melquiades registraba más de veinticinco nuevas marcas entre los años 1951 y 1989, algunas de las cuales son: ARABELA para frutas frescas, DISGRA, Distribuciones Gráficas Generales en Bilbao y LA PERLA DEL SEGURA, para frutas y conservas. Alejandro otras cinco entre 1971 y 1975 y a José le dieron la medalla de plata al mérito de la Cámara de Comercio de Murcia en 1980, junto a otros dos empresarios, por donar gratuitamente los terrenos para el Centro de Inspección de Exportaciones de Blanca-Abarán, que él agradeció, resaltando la labor de todos los exportadores de la zona.

Figura 1.- Membrete de factura de José Carrasco, 1949. Archivo Santos-Caballero

Figura 2.- Marca JUVENIL, 1952. AHOEPM

Figura 3.- Diseños de la patente de Melquiades, 1949. AHOEPM

Figura 4.- Diseños de la patente de José, 1951. AHOEPM

Figura 5.- Etiqueta de los Hermanos Carrasco. Fuente: https://lanaranjadepapel.blogspot.com

Publicado por Pascual Santos López en la revista de la Feria y Fiestas de Abarán, 2021.

José Morote Lucas. Manufacturas de esparto marca “El Murciélago”

Pascual Santos López

En 1922 José Morote instalaba su fábrica de jarcias de esparto movida a mano en la calle Libertad, hoy Camino de Murcia. Era una fábrica modesta y no contaba con mazos de picar esparto, por lo que debía comprar el esparto majado o rastrillado a otros fabricantes. En 1938 se trasladaba al Zaraiche y ya contaba con 6 ruedas de hilar esparto y 1 torno de retorcido, que tampoco era mucho comparado con otros industriales ciezanos del momento, como por ejemplo José García Silvestre, que poseía 28 ruedas de hilar. Dos años más tarde se pasaba a la zona del Ensanche y sigue teniendo 6 ruedas de hilar, pero había conseguido otro torno.

Justo un año después de iniciar su andadura empresarial, nuestro industrial se casaba con la señorita María Valchs Gómez. El viernes por la noche del 14 de diciembre de 1923 en la Iglesia Rectoral de San Joaquín, contraían matrimonio. Terminada la ceremonia se sirvió a los invitados un refresco en casa de la novia con dulces, habanos y licores. Esa misma noche la pareja partía de viaje de novios para Madrid en el tren correo. El hijo de la pareja, el abogado José Morote Valchs, es elegido en 1970 concejal de Cieza y llegaría a ser alcalde de nuestra ciudad en 1976.

Desde el comienzo de su negocio José Morote Lucas tendría visión comercial, pues encontramos una factura, fechada el 7 de junio de 1922, donde aparece ya en su membrete el murciélago marca de la casa y debajo de su nombre la leyenda “Grandes Fábricas de Espartería”. Además, podía servir “Cuerdas de Esparto de todas clases, para usos marítimos, agrícolas e industriales. Espartos en Rama y Picados. Serones, Seras, Aguaderas, Espuertas y Pleitas” y fabricaba cañizos para cielos rasos.

Al principio, la marca no estaba todavía registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Pensemos que registrar una marca suponía dinero y burocracia que no saldría nada barata para una empresa que estaba empezando. En aquel momento el dibujo de la marca era bastante simple, como el que se muestra en la carta comercial de los años 30, aunque cuando solicitó su marca en diciembre de 1945 ya estaba más perfeccionado. Registro que le concedieron el 14 de noviembre de 1946. Con su marca, José Morote, quería distinguir toda clase de manufacturas de esparto.

En la década de los cuarenta encontramos varios cambios en la situación de la fábrica del industrial ciezano. Probablemente porque mantenía las 6 ruedas de hilar y los 2 tornos de retorcido, con los que era fácil mudarse. Para 1940 estaba en el Ensanche. Entre 1943 y 1946 en la Cañada de la Horta y en 1947 en Calvo Sotelo, que nuestro amigo Antonio Ballesteros sitúa en la actual Gran Vía. En la década de los cincuenta lo encontramos ya en su destino definitivo, calle Víctor Pradera, 1. Lo que hoy es la calle José Planes.

El 18 de marzo 1947 José Morote solicitaba inscribir su fábrica de hilados en el Registro del Censo de Inspección Industrial. Valorando el capital total de la empresa en 35.000 pesetas. Con 6 ruedas de hilar manuales y una bobinadora mecánica con motor de 2 CV. Además de 7 empleados, contando a 1 mecánico, 5 obreros y 1 obrera. En 1951 es elegido vocal en las elecciones sindicales provinciales del Grupo de Industrias del Esparto, Subgrupo Hilado Manual, junto a otros dos empresarios, José María Guirao Ortega y Pedro Castañeda Agúndez.

Seguramente, debido a las diferentes crisis del esparto, José Morote estuviera ya pensando en cambiar de negocio, pues en 1952 lo encontramos como representante exclusivo para Cieza, en Hoyos, 23, del sulfato amónico que comercializaba la empresa AGRISA, Auxiliares de la Agricultura, S.A. En una tierra agrícola como la nuestra era una opción bastante lógica y por escritura pública de 31 de diciembre de 1954 vendía su fábrica de espartería, sita en Víctor Pradera, 1, al empresario Alfredo Aroca Bermejo. El cual a su vez la traspasaba en 1958 a Luis Molina González.

El esfuerzo de Luis Molina no se hizo esperar y en julio de ese mismo año ampliaba su fábrica de hilados y rastrillados de esparto, valorada en 128.500 pesetas, con 8 ruedas de hilar con motor de 1/2 CV, por valor de 64.000 pesetas. 1 bobinadora con motor de 1 CV, 4.500 pesetas y 3 rastrillos electromecánicos de 2 CV cada uno, 25.000 pesetas; sumando el total de la ampliación 93.500 pesetas. Potencia total instalada de 11 CV suministrada por la compañía Eléctrica del Segura, S.A. La duración anual de la campaña era de unos 300 días de enero a diciembre, con un personal que contaba con 1 mecánico, 14 empleados varones, 8 mujeres y 8 menores de edad. La materia prima estimada era de 150.000 kg de esparto anuales, valorados en 936.000 pesetas, que producirían cada año 115.500 kg de cordelería de esparto de distintos números, valorados en 1.800.000 pesetas. Ampliación que solicitaba legalizar ante Industria el 13 de octubre de 1959. La que fue aprobada por contribuir al beneficio de las economías privadas, estimular la colonización de tierras y evitar la erosión del terreno.

La crisis del esparto fue tan grande que Luis Molina solicitaba el 9 de agosto de 1961, ante la Delegación de Industria de Murcia, la suspensión definitiva de su industria de hilados y rastrillados de esparto con despido de 1 obrero único por crisis económica y de trabajo. Nuestro amigo Joaquín Gómez Carrillo nos cuenta que en la calle Víctor Pradera, 1, hoy José Planes, 1, justo donde se encuentra el SuperDumbo, estaba en los años setenta la fábrica de esparto de los Vidales. Seguramente, la familia Vidal compraría la fábrica a Luis Molina para dedicarse a los hilados y al comercio de trapos. Por tanto, sorprende pensar que si éstas fueron las vicisitudes de una sola fábrica de Cieza, cuanta Historia Industrial y Comercial queda por contar en nuestra ciudad.

Publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa el 12 de marzo de 2021, p. 3.

Manuel Gómez Bermúdez y sus negocios a principios del siglo XX. La fábrica “Cerámica del Segura”

Manuela Caballero González

Manuel nació en Cieza el 8 de noviembre de 1886, se casó en primeras nupcias con María Lucas Salmerón, tuvieron un hijo llamado Juan. Al morir su esposa volvió a contraer matrimonio con una hermana de ésta, Carmen, naciendo tres hijos, María, Manuel y Joaquín. La familia vivía en la calle Padre Salmerón. Desempeñó diferentes oficios relacionados con la industria espartera y con el transporte, pero en la primera década del siglo XX decide empezar su andadura como empresario. Tiene 31 años, experiencia y muchas ideas, lo que le llevará a montar negocios de lo más diverso, y no sólo relacionados con la transformación del esparto, fibra vegetal en la que se basaba prácticamente toda la actividad económica de Cieza, sino otras relacionadas con la construcción, adentrándose incluso en el mundo de la inventiva, patentando sus propias máquinas y procedimientos. Su primera iniciativa fue formar una sociedad regular colectiva en 1918 con Alfredo Navarro Martínez y José Mª Herrera Martínez cuyo fin era fabricar hilados de esparto y cáñamo. Las patentes de invención que registró en la segunda mitad del siglo XX estaban relacionadas con la producción y transformación del esparto. Pero en este artículo nos detendremos con más detalle en otro proyecto que puso en marcha y cuyo resultado fue la fabricación de productos de gran calidad, tal como eran reconocidos por los profesionales del sector al que iban destinados.

Fabricante de productos especiales para la construcción

Apenas dos años después de empezar con las hilaturas puso en marcha una fábrica de cal y cemento hidráulico. Para ello registra una sociedad mercantil el 8 de noviembre de 1920 junto con Alonso Ortiz Rojas. Nace así “Bermúdez y Ortiz”. El capital social fue de 3.000 pesetas de las cuales Manuel aportaba en metálico la mitad y Alonso una finca rústica situada en el paraje de la huerta de Cieza en el partido de “La Cardona” además de 750 pesetas.

La idea era comercializar productos muy demandados en la construcción, sector que estaba despuntando y en el cual irrumpían con fuerza nuevos materiales, como era el caso de los cementos. Su uso y combinación con otros como el hierro daría lugar al hormigón armado y supuso una verdadera revolución en las técnicas constructivas. A finales del siglo XIX ya empezaba a utilizarse en el extranjero en obras de gran envergadura y en nuestro país su aplicación empezó a despegar gracias a profesionales convencidos de sus posibilidades, entre ellos destacó el conocido como “apóstol del cemento”, José Ribera. Fue un importante ingeniero que llevó a cabo experiencias pioneras en la construcción de infraestructuras donde el cemento tenía especial protagonismo, una de ellas tuvo lugar precisamente en Cieza, no podía ser menos, y gracias a su propuesta conservamos en Los Prados el primer puente de hormigón armado sobre ferrocarril construido en España. Si tenéis curiosidad en la revista Andelma Nº26 del Centro de Estudios Fray Pasqual Salmerón, recogí su historia y podéis incluso ver cómo está en la actualidad. Por tanto, en los primeros años del siglo XX sus usos se revelaban como innumerables en arquitectura e ingeniería y sus ventajas eran ampliamente publicitadas, demandándose tanto en viviendas como en infraestructuras. Estas expectativas de negocio serían las que decidirían a estos emprendedores a montar su fábrica cuyo nombre era “San Ildefonso”. Según el periódico local La Verdad de Cieza de octubre de 1921, “estaba situada en el Camino de la Fuente, junto al Teatro Galindo” y su marca era “La Cencerra”, siendo dada de alta como fábrica de cal y un horno en la contribución industrial del municipio en marzo de 1921.

Empezaron su actividad, Manuel como gerente y Alonso como director técnico de fabricación, que además era el encargado de suministrar una materia prima necesaria para elaborar los productos, la carbonilla o escoria de carbón, para lo que tenía un contrato con la Compañía de Ferrocarriles. La elaboración de estos materiales no era fácil, ni siquiera el que se podría considerar como más tradicional: la cal. Dada su gran demanda, en Cieza existían varias fábricas que vendían su producción en otras localidades. Prueba de ello es que en 1924 Manuel Bermúdez y Pedro Piñera deciden hacer las ventas de cal de forma mancomunada en la sociedad que denominan “El Trust Calero” dirigiendo los pedidos al despacho central que habían establecido en Buen Suceso nº 2. Se envasaba en sacos de 40 kilos y costaban 1,50 pesetas puestos en obra dentro de la localidad si se pedían más de 10. Si los sacos iban destinados a otras plazas se llevaban a los vagones en la Estación “Corredera” y su coste sería de 1,25 más 20 pesetas por los portes.

A la vista de los testimonios, conocía bien el oficio, ya que en muy poco tiempo la prensa se hizo eco de estudios y pruebas que muestran la gran calidad de todo lo que llevaba su marca. Sus instalaciones contaban, además del horno, con dos motores eléctricos y sus 40 obreros eran capaces de elaborar diariamente 20 toneladas de producto acabado. En 1922 fue reseñada en el periódico madrileño La Acción como “Gran fábrica de cemento natural hidráulico en las afueras de Cieza digna de ser visitada y de la que es digno propietario el inteligente y culto industrial don Manuel Gómez Bermúdez”. De ella saldrían parte del que se utilizó en la construcción del pantano Alfonso XIII y que el ingeniero encargado de las obras hizo un exhaustivo análisis y pruebas de resistencia. También se emplearía en los saltos de agua “Hijos de Legorburo” de Albacete. Puede que desde 1920 también fabricaran ladrillos y tejas, aunque sería en junio de 1922 cuando se registra la sociedad “Bermúdez, Ferreres y Compañía”. Las instalaciones necesarias para todo ello estaban en el mismo lugar que la anterior, en el Camino de la Fuente, compartiendo así espacio y recursos.

Los elementos que salían de su fábrica, “Cerámica del Segura”, pronto fueron reconocidos en el sector por su calidad y eficacia, en especial el que desde hacía ya tiempo se destinaba a las cubiertas, la teja plana, conocida como alicantina, ya que Alicante fue el lugar donde la industria cerámica alcanzó una gran importancia a finales del XIX, sus productos pronto estarían en medio mundo y también llegaron a nuestra localidad, ya que en 1896 el periódico local El Combate recoge que Manuel Rojas Vázquez era el distribuidor exclusivo de “La Cerámica Alicantina” para Cieza, vendiéndola en su depósito del Paseo Marín Barnuevo.

El desarrollo y mecanización en Alicante propició la fabricación de productos desconocidos hasta entonces, como la reseñada teja plana o el ladrillo hueco, pero de la factoría ciezana también saldrían innovaciones para este elemento constructivo, incluso según noticias familiares, Manuel llegó a inventar un modelo de teja, aunque no hemos podido acreditar hasta el momento que lo patentara. Lo que sí está comprobado es que introdujo variaciones a la típica alicantina. La fabricada por “Cerámica del Segura” pesaba 2,250 Kg y el precio de las mil piezas era de 200 pesetas, siendo necesarias para cubrir un metro cuadrado 15 unidades.

También hacían bovedillas, bloques y ladrillos huecos. Los materiales eran embalados cuidadosamente en cajas o jaulas atadas con alambres o cuerdas listos para ser enviados unas veces en wagonCieza desde la estación de ferrocarril de la ciudad y otras al muelle del puerto de Cartagena donde emprendían su viaje por cuenta y riesgo del comprador.

Como hemos dicho, los productos de la fábrica ciezana eran reconocidos como de “fabricación especial” y así se publicitaban también en la prensa nacional, tal como recoge el anuncio de 1924 del Imparcial de Madrid. Sabemos que se vendían en almacenes de materiales de construcción en la capital murciana, como el que regentaba Arturo Torrecillas en la calle de los Apóstoles, como depósito exclusivo de la Cerámica del Segura de Cieza, como consta en su publicidad.

Pero no fueron tiempos fáciles y los negocios de nuestros empresarios tuvieron que afrontar diversas situaciones de conflictividad social y laboral que llevó a la crisis a varios sectores. Prueba de ello es que, en 1926 José Herrera como apoderado de la Compañía ciezana, se desplazó a Madrid “para dar solución a las dificultades que los industriales de Cerámica del Segura encuentran en los Ayuntamientos y Jefatura de Montes de Murcia”. Estas dificultades, según dicen, pueden ser el origen del paro forzoso de gran número de obreros de las riberas del Segura, apelando a que sea el Gobierno quien resuelva la cuestión.

Nos hemos detenido con más detalle en sus negocios relacionados con los materiales de construcción, pero sus iniciativas relacionadas con las hilaturas fueron muy importantes, simultaneando todos los negocios, a los que irían incorporándose sus hijos y su yerno, que también fueron autores de varios inventos. Manuel falleció en abril de 1956 y diez años después la actividad de la empresa de su hijo Manuel Gómez Lucas cesó, pero todos ellos contribuyeron a que Cieza fuese una referencia en el desarrollo de la industria espartera con sus procesos y patentes de invención y como hemos comprobado, en la elaboración de productos especiales para la construcción.

Publicado en Crónicas de Siyasa, 17-2-2021

Las fábricas de Joaquín Gómez, el Gallego

Pascual Santos López

Joaquín Gómez Martínez, conocido en Cieza como el Gallego, era hijo del banquero e industrial del esparto Joaquín Gómez Gómez, nacido en Abarán y afincado en Cieza, que allá por el año de 1885 era dueño de una fábrica de picar esparto en el Camino del Molino, con un batán de 16 mazos movidos por fuerza hidráulica y una máquina de fabricar borras. En febrero de 1895 se casaba con Purificación, hermana de Diego Martínez Pareja, jefe del partido conservador y abogado, que llegaría a ser diputado provincial, juez municipal y alcalde de Cieza. Purificación muere joven el 17 de septiembre de 1911, a los 42 años, dejando atrás seis hijos: Pilar, José, María, Carmela, Joaquín y Purificación Gómez Martínez. El niño Joaquín Gómez partiría para Orihuela el 30 de noviembre de ese mismo año a continuar sus estudios en el Colegio de Jesús y María. Su tío, Diego Martínez Pareja, fallecía el 13 de febrero de 1923 a los 51 años.

El 20 de septiembre de 1925 también perdía a su padre con 80 años de edad y en 1934 encontramos a Joaquín Gómez contribuyendo ya con su nombre por 30 pares de mazos de picar esparto y 4 ruedas de hilar en el Camino del Molino. En los nueve años anteriores la empresa contribuiría con el nombre del padre. Al año siguiente, el industrial ya es alcalde de Cieza por el partido radical de Lerroux y mantiene un periódico en Cieza “El Radical”, que genera feroces disputas políticas con “El Luchador”. Corrían tiempos muy difíciles a punto de estallar la guerra civil. En la madrugada del 15 de junio de 1936 se declara un incendio en su fábrica y muchos vecinos ayudan a sofocar el fuego. Las causas del siniestro no se llegaron a conocer y las pérdidas fueron de unas 75.000 pesetas. Justo entonces es condenado a 20 años por conspiración para la rebelión, pero al acabar la guerra él se encontraba en el bando vencedor.

Desde 1940 la política autárquica franquista favoreció el aprovechamiento y transformación industrial de las fibras textiles naturales producidas en territorio nacional, sustituyendo a otras importadas. Lo que produjo la instalación y desarrollo de muchas industrias del esparto en las dos décadas siguientes. Joaquín Gómez no se quedaría atrás. En 1943 instalaba en Albacete una fábrica de picar esparto de 10 bandas de cuatro mazos cada una, con una producción de 1.500 kilogramos en jornada de ocho horas. Esta industria emplearía maquinaria y materias primas nacionales. Fábrica que volvería a reabrir en 1952 con una producción de 450.000 kilogramos al año, seguramente condicionada por la demanda y las sucesivas crisis de esta fibra. El picado del esparto y otras labores manuales, como el rastrillado, eran peligrosas e insalubres y se imponía la mecanización, por lo que Joaquín Gómez patenta una laminadora de rodillos en mayo de 1951 que sustituía a los mazos de picar y mejoraba la producción y el trabajo de las picaoras. Además, en 1955 ampliaba la industria de Cieza invirtiendo un millón de pesetas para comprar una rastrilladora mecánica y siete ruedas de hilar, estimando una producción de 750 kilogramos diarios. Al año siguiente sustituye otros cuatro rastrillos manuales por dos accionados por motor, con un costo de millón y medio. Ese mismo año de 1956 la empresa es ya sociedad anónima, Joaquín Gómez Martínez, S.A., y registra la marca “La Sirena” para distinguir toda clase de conservas vegetales que producía en su fábrica del Camino de la Estación, justo donde en la actualidad se encuentra el Mercadona y donde todavía se mantiene su chimenea, que está declarada por el Ayuntamiento de Cieza como Bien de Interés Cultural. La misma marca también la registraba para espartería en general. La crisis del esparto de finales de los cincuenta le pasaría factura, disolviéndose la sociedad en Madrid por Junta General Extraordinaria del 1 de diciembre de 1959.

Artículo publicado por Pascual Santos López en El Mirador de la Prensa el 29 de enero de 2021, p. 17.

Industrias e Innovaciones de los Hermanos Tornero Escribano

Pascual Santos López

Los hermanos Tornero Escribano eran cinco: Eulalio, José María, Amelia, Ángel y Jesús. Por el certificado de nacimiento de Eulalio, nacido en Blanca el 6 de marzo de 1903, sabemos que sus padres fueron: Domingo Tornero Gómez y Pilar Escribano Cano. Sus abuelos paternos: Jesús Tornero Gómez e Isabel Gómez Gómez, ambos naturales de Abarán y los maternos: Francisco Escribano Núñez y María de los Ángeles Cano Molina, naturales de Blanca. Cuando nació su segundo hijo, José María, el 22 de septiembre de 1907, la familia ya estaba en Abarán.

Las medidas proteccionistas de los años cuarenta incentivaron la apertura y ampliación de numerosas fábricas de manufacturas de esparto. Según nos cuenta Domingo, hijo de José María, su padre y su tío Eulalio ya se dedicaban al picado del esparto antes de la guerra. Comenzaron en una nave que tenía su padre y que partieron para instalar cada uno su fábrica. Eulalio aparecía como patrono de picadoras de esparto en una noticia fechada el 1 de junio de 1932 y José María compraba esparto en Hellín antes de la guerra. Ángel, más conocido en Abarán por Carmelo, también dirigiría su propia fábrica de esparto. De hecho, el apodo que tenían los hermanos era José María y Carmelo “de los mazos”.

En el periódico Línea del 23 de septiembre de 1941 los hermanos Tornero anunciaban sus fábricas de esparto. José María “Esparto majado para lías de todas clases de hilados (Puente)” y Eulalio sólo se anunciaba como fábrica de majar esparto, pero al año siguiente ya explicaba que producía “esparto majado para yuteras, usos agrícolas y toda clase de hilados”, añadiendo el nombre de su empresa: Nuestra Señora del Pilar. Para la Feria y Fiestas de 1945 José María añadía al anuncio de su fábrica de majar esparto, los hilados y trenzados de esta fibra y la dirección D. Gómez, 19. El 18 de noviembre de 1946 Eulalio registraba, en la Oficina Española de Patentes y Marcas de Madrid, su marca de fábrica. Una “E” mayúscula en color rojo para distinguir sus manufacturas y picado de esparto.

Justo después de la guerra José María sería alcalde de Abarán. Su mandato se inicia el 28 de marzo de 1939, con una situación muy difícil de falta de abastecimiento y otros problemas humanos derivados de la contienda civil. Seguramente las necesidades de consumo de la villa le darían la idea de nuevos negocios, ya que a finales de la década de los cuarenta los emprendedores hermanos Tornero deciden instalar una fábrica de hielo y una cámara frigorífica cerca del mercado para dar servicio a los comerciantes de Abarán. En mayo de 1950 existe petición en la Delegación de Industria de Murcia por Eulalio Tornero para instalar dicha factoría de hielo en Abarán con una producción aproximada de 2.000 kilogramos en 24 horas y justo al mes siguiente otra petición del mismo para instalar la línea eléctrica de 32 metros de longitud a 4.500 voltios y un centro de transformación de 10 KVA que daría servicio a la industria citada.

Eulalio murió joven y la fábrica de hielo quedaría a cargo de su hermano y socio José María. Su hijo Domingo nos cuenta cómo ayudaba a su padre y cómo abastecían asiduamente al ferrocarril las barras de hielo, que metían entre paja de arroz para que sirviera de aislante. También fabricaban polos y Domingo y sus hermanos ayudaban en el envasado, aunque su padre decía que no le salía rentable, pues comían más que producían. Además, servían a domicilio y sobre todo a los bares para refrigerar los serpentines de cerveza, que dicho de muchos mayores le daba la temperatura perfecta a la bebida. Yo recuerdo de niño que me gustaba ver cómo los repartidores manipulaban y partían las barras de hielo que llevaban envueltas entre sacos de yute y vendían para las neveras que teníamos en casa.  En junio de 1953 encontramos otra petición de nueva industria en Abarán a nombre de los dos hermanos: José María y Eulalio, para instalar la cámara frigorífica que hemos comentado, cuyo objeto sería la conservación de alimentos en general, con una entrada diaria de 300 a 400 kilogramos y una capacidad de almacenamiento de 3.000 a 4.000 kilogramos de producto. El capital total invertido sería de 55.000 pesetas.

Las peligrosas e insalubres condiciones de trabajo exigidas por las bandas de mazos de picar esparto y posibles mejoras en la producción y eficiencia obligaron a los empresarios a realizar innovaciones tecnológicas en la maquinaria de majar esparto. A mediados de los años cincuenta comenzarían a imponerse las máquinas de rodillos. De hecho, el Estado en 1959 prohibía totalmente el trabajo de picar esparto con mazos. Por supuesto, los hermanos Tornero estaban bien atentos a esas innovaciones, por eso su primo, Luis Tornero Templado, ingeniero industrial afincado en Almería y prolijo inventor, visitaba mucho a José María y diseñó una máquina de rodillos de majar esparto que probaron y desarrollaron en la factoría de José María. En 1956 Luis Tornero registra su nueva patente con el título: “Una máquina para el tratamiento de plantas textiles para usos industriales”. Pero el empresario no estaba contento con su rendimiento y se decidió por adquirir una majadora de rodillos verticales que fabricaba el constructor de maquinaria lorquino Juan Mouliaa Parra.

Como hemos dicho, Ángel (Carmelo) Tornero Escribano regentaría su propia fábrica de hilados y trenzados de esparto, llegando también a ser como su hermano alcalde de Abarán en 1951. Ángel se casó con Gloria Gómez Pascual, hija del también industrial del esparto y de frutas Clemente Gómez Ortiz y formó una Sociedad Regular Colectiva con su suegro y su cuñada María. La sociedad recibió el nombre de: “Ángel Tornero Escribano y Compañía, SRC, Sucesores de Clemente Gómez Ortiz” y comenzó sus operaciones el 11 de octubre de 1955. El capital social era de 300.000 pesetas y el domicilio estaba en la calle Capitán Cortés, 6 de Abarán, siendo el objeto de la sociedad la compraventa de espartos, machacado e industrialización de dicha fibra y otras, inclusive la importación de cualquier fibra exótica. Además, la compraventa, exportación e industrialización de frutos frescos y secos del país, incluyendo otras operaciones auxiliares como el transporte y la confección de envases.

En 1961 Ángel Tornero patentaría una máquina de majar esparto mediante rodillos, similar a la de su primo Luis. La patente se titulaba: “Nueva máquina para el tratamiento de plantas textiles que se destinan a usos industriales”. Tenía husillos de apriete para los muelles tensores y cojinetes con guías que permitían bascular a los rodillos cuando pasaba el esparto entre ellos. El objeto de esta máquina, como otras similares, era eliminar la parte leñosa de la planta sin dañar su fibra útil, como bien explicaba su inventor en la memoria de la patente. No sabemos qué rendimiento tuvo esta máquina pero seguro que haría su papel en el trabajo del industrial.

La década de los sesenta sería ya el final de muchos negocios de esparto, aunque sabemos que en el 73 Ángel todavía seguía trabajando por el periódico Línea del 26 de mayo de 1973, que anunciaba el incendio en la fábrica de espartos de Cieza, propiedad de Ángel Tornero, situada en el paraje de Bolvax. Según nos cuenta su sobrino Domingo allí tenía una balsa de macerar esparto y algunos almacenes. No dice nada la noticia sobre los daños materiales que tuvieron lugar. Hombres inteligentes y esforzados empresarios los hermanos Tornero Escribano contribuyeron con sus industrias, junto a otros muchos, al desarrollo comercial e industrial de Abarán.

Artículo publicado por Pascual Santos López en la revista de Feria y Fiestas de Abarán, 2019.

Entrevista sobre “El Ingenio y los Genios de Murcia”

Programa: La Revolución Espectral sobre el emprendimiento en la Región de Murcia

Donde hablamos de inventores, inventoras y emprendimiento en la Región de Murcia gracias a nuestros proyectos: “Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966” y “Tecnología y Cultura en la España Moderna y Contemporánea”. Analizamos la figura de algunos inventores como el Kaiser de los dulces, la inventora del Bidón Internacional de Aluminio Victoria Pérez Rivas y los famosos inventores Isaac Peral y Juan de la Cierva. Todo a partir del minuto 32′, aunque aconsejamos escuchar todo el programa sobre el ingenio y emprendimiento murciano.

El programa lo podeis escuchar y descargar en el siguiente enlace:

Programa de La Revolución Espectral sobre el emprendimiento, el ingenio y los genios de la Región de Murcia

Enlace al libro «Inventores y patentes en la Región de Murcia»

Libro Inventores y Patentes

Enlace directo al libro en color.

Como algunos amigos nos han pedido que pusiéramos un enlace directo al libro que nos ha publicado recientemente la Fundación Centro de Estudios Históricos e Investigaciones Locales de la Región de Murcia nos hemos decidido a poner esta noticia. Lo bueno es que el libro electrónico tiene las fotos en color, no ocurre así con su edición en papel.

Pulsando sobre el enlace de la Fundación os dirige a su página y el enlace al libro es el que sigue: Enlace directo al libro