Félix Gómez Castaño, devoción y solidaridad de un empresario abaranero

Manuela Caballero González

En un artículo que forma parte de esta misma publicación, su autor, Pascual Santos, recoge la faceta profesional de Félix Gómez Castaño, pero su huella ha quedado plasmada en otros aspectos y en este escrito conoceremos algunos de ellos.

Nació en Abarán el 7 de junio de 1891, hijo de Cayetano Gómez Palazón y Joaquina Castaño Cobarro. En su permiso de conducir, que había obtenido en 1923, figura de profesión Propietario. Por el expediente que se conserva en el Archivo General de la Región de Murcia, sabemos que en 1954 solicitó que se le expidiera un duplicado por habérsele extraviado el original.                                    

Por las noticias recabadas en diferentes fuentes, podemos deducir que fue un hombre emprendedor, solidario y de arraigadas creencias, aspectos que se materializaron en forma de donaciones y apoyo, tanto a la hora de socorrer a damnificados como para contribuir al sostenimiento y arreglo de entidades religiosas.

Su relación con el Santuario de la Fuensanta

Hemos podido recuperar una carta dirigida a Félix Gómez Castaño en 1958 que aporta una interesante información, no sólo en relación al empresario, sino también en lo referente al propio Santuario. Todo parece indicar que sentía una especial devoción por la Morenica, como es conocida popularmente la virgen por los murcianos, siendo su santuario el lugar donde Félix contrajo matrimonio con Rosario Sánchez Villena en 1952.

En dicha carta, se muestran de primer mano diferentes aspectos del templo y entorno en un momento muy importante, ya que en 1958 estaba en pleno proceso de reconstrucción, lo que estaba convirtiendo “una sencilla ermita, como antes era, en un bellísimo Santuario, como es ya hoy [1958] y lo será más todavía cuando esté totalmente terminado”. Los datos aportados por la misiva dan muchos detalles que nos acercan a la realidad que se vivía y los artífices de dicha remodelación. En el documento consta que era un generoso donante de dicha institución al que recurrían para conseguir fondos para las obras. Como agradecimiento, el recuerdo eterno, ya que según consta en la misiva “Todos los sábados del año la Santa Misa que se celebre a perpetuidad ante el Altar de la Virgen de la Fuensanta será aplicada por los bienhechores vivos y muertos del Santuario. De este modo tendrá Vd. El consuelo de que su nombre y el de los suyos estará siempre presente en el altar de nuestra Patrona”.

En el contenido de la carta también queda reflejado que no sólo era afecto a dicho Santuario, sino que su amor por Murcia es uno de los rasgos que lo distingue, sin duda tendrían constancia de ello por su intervención en otros aspectos de la vida social y cultural de la región. Hemos encontrado una petición del Ayuntamiento de Águilas, en la cual solicitan su colaboración económica para que su nombre esté presente en los festejos que estaban organizando en ese año de 1958.

Contribución al Santo Cristo del Consuelo de Cieza

La relación entre Cieza y Abarán, siempre ha sido motivo de jocosos comentarios, un tira y afloja entre ambas ciudades, rivales en muchos aspectos (como buenos vecinos) pero con innumerables lazos que las unen tanto en lo laboral, como familiar, educación, ocio, en fin, historias compartidas e intereses comunes. Un ejemplo de colaboración nos lo da precisamente Félix Gómez Castaño, cuya devoción iba más allá de las advocaciones de su pueblo natal.

En 1956 se quería instalar un retablo para el Cristo del Consuelo en su ermita de Cieza. Con tal motivo se constituyó una comisión encargada de recoger los donativos para tal fin. Existe un curioso documento de agradecimiento por la “aportación de D. Félix Gómez Castaño que sumada al resto permitirá instalar el retablo que el Señor merece, para su gloria y orgullo de los ciezanos”. Pues eso, un abaranero que no duda en contribuir al “orgullo” de sus vecinos.

Devoción a la Pilarica

También hay noticias de sus aportaciones fuera de Murcia para santuarios tan importantes como el Pilar de Zaragoza. Existe una referencia a la donación de “un manto blanco de raso de seda bordado en oro” que Félix Gómez Castaño y Doña Rosario Sánchez de Abarán (Murcia) hacen a la Virgen del Pilar en 1952.

Solidaridad con Valencia tras la riada de 1957

Félix Gómez pertenecía a la Agrupación de Conserveros de la Provincia de Murcia y sus miembros no dudaron en socorrer a los damnificados en la terrible riada que tantos daños y pérdida de vidas causó en Valencia en 1957. La generosa contribución del empresario abaranero, así como la de los empleados de Félix Gómez Castaño S.L, queda patente en un listado donde aparecen los nombres y cantidades aportadas por cada uno de ellos en noviembre de 1957, un mes después de la catástrofe. Este documento que habla de solidaridad, también tiene gran importancia a nivel local, ya que recupera nombres y apellidos que muchas familias reconocerán como sus padres y abuelos. Por motivos de espacio no es posible reproducirla aquí, pero queda “en cartera” para una próxima publicación. Adelantar que la relación de donantes es de 75 y la cantidad recaudada fue de 3.522 pesetas.

Y por supuesto, Abarán

Si, como estamos comprobando, no era ajeno a las peticiones de otras localidades, su pueblo natal no iba a ser menos. Sin duda sería un lugar prioritario para él. A modo de ejemplo, tan sólo reseñar un aspecto de su vinculación con la Semana Santa abaranera. En 2018, con motivo de la presentación del cartel anunciador de la Semana Santa de ese año, cuyo motivo central es la imagen del Cristo de la Agonía, radioabaran.com publicó una noticia donde podemos leer que la hermandad se fundó “allá por 1949 a expensas de D. Félix Gómez Castaño” de la que fue primer Hermano Mayor. Él fue quien adquirió la escultura, conocida popularmente como Cristo del Silencio, obra de José Planes, estando al frente de la cofradía hasta su muerte en 1971.

Como podemos comprobar, los hechos narrados se ciñen a un periodo muy reducido de la vida de Félix Gómez Castaño, entre 1952 y 1958, años de los que ha sido posible rescatar algunos documentos. Esto nos da una idea de la información que se podría recuperar si tuviéramos la suerte de encontrar más documentos que nos hablaran, no sólo de la biografía de un personaje, sino también de historia y patrimonio que, como hemos constatado, trasciende el ámbito local. Si tenemos la suerte de hallarlos, seguiremos contándoselo en próximas ediciones.

Figura 1.- Foto de Félix Gómez Castaño en 1926. Archivo General de la Región de Murcia.

Figura 2. Carta remitida a Félix Gómez Castaño en 1958. Archivo Santos-Caballero.

Figura 3. Fotografía de Félix Gómez Castaño en 1954. Archivo General de la Región de Murcia.

Este artículo se publicó en la revista Abarán Feria y Fiestas 2022 por Manuela Caballero González.

Anuncio publicitario

Industrias y marcas de Félix Gómez Castaño

Pascual Santos-Lopez

Hombre muy emprendedor y polifacético, pues se dedicó a muchos tipos de industrias a lo largo de su vida. Comenzaría a principios del siglo XX con la obra pública, las conservas y la imprenta. Para 1918 ya tiene su fábrica de conservas de frutas en el número 40 de la calle Nueva. En 1921 consigue la adjudicación de las obras de reparación, explanación y firme de los kilómetros 1 al 7 de la carretera de Abarán a la del Puerto de la Losilla a Yecla y en 1924 de los kilómetros 117 al 124 de la carretera de Albacete a Cartagena. También iniciaría en 1925 un taller de imprimir con dos máquinas, que en 1930 pasaría a su hermano José María. Como la mayoría de conserveros de Abarán, en ese mismo año ya tenía una fábrica de envases para uso propio. Además, pronto comenzaría con la exportación, ya que para 1933 solicitaba su renovación en el Registro Oficial de Exportadores, con el número 1.910 y domicilio en la calle San Damián, 37 de Abarán.

Como sabemos, la política autárquica de la dictadura dio un empuje extraordinario a la fibra nacional y muchos emprendedores abaraneros montaron fábricas de picar esparto. En febrero de 1942 Félix Gómez se anunciaba como fabricante de espartos y conservas. Para ese año contaba ya con 30 pares de mazos de picar con 37 caballos de fuerza instalada, además de su fábrica de conservas con azúcar. Ese mismo año montaba una balsa de cocer esparto de 790 m3. También en junio de 1942 solicitaba en la Delegación de Industria la ampliación de su fábrica de espartos con 17 bandas de cuatro mazos para una producción de 25 quintales métricos en jornada de ocho horas.

Félix Gómez se percibe como un industrial modernizador pues no paraba de ampliar y mejorar sus empresas. El 26 de enero de 1944 le concedían una marca para distinguir pulpa de albaricoque y melocotones en almíbar; marca que mejoraría y ampliaría el 9 de julio de 1955 a la “F” mayúscula, más conocida, en color rojo y azul, rodeada de doble círculo con sus apellidos en la parte superior y en la inferior la leyenda: “Marca Registrada” y “Murcia-Abarán-España”. También en enero de 1946 solicitaba la legalización de una línea de alta tensión para la electrificación de su finca del Barranco del Moro. La maquinaria e instalaciones serían: la línea de alta tensión, un centro de transformación de 20 KVA de 20.000 voltios a 220/127 voltios y un grupo motobomba para elevación de agua. La producción sería el cocido de espartos y riego para el fomento agrícola.

Pero no solo en Abarán montaría empresas, sino también en Bullas. En noviembre de 1951 nos sorprende con la solicitud de ampliación para instalar en su industria de conservas vegetales, establecida en Bullas, un aparato de sierra de cinta de 100 centímetros de Diámetro para construcción de envases de madera para la misma. La producción sería cajas de envases en cantidad variable. También en su fábrica de conservas de Abarán invertía 1.500.000 pesetas a finales de 1955, con el objeto de ampliar su industria con una máquina de escaldar, dos calderines de baño maría, un calderín de doble fondo, una rebordeadora, una cerradora y una caldera de vapor de 60 m2. Además de legalizar un calderín al baño maría. La capacidad de producción aumentaría en 18.000 kilos diarios. Y en julio del año siguiente invertía otras 792.000 pesetas en otra caldera de vapor más moderna, probablemente de sustitución, pues era también de 60 m2 y la producción no variaba.

No se puede negar que Félix Gómez era hombre luchador y defensor de sus empresas ya que, el 17 de febrero 1964, cuando estaba a punto de caducar su primera marca, registrada en 1944, ganaba un recurso contencioso-administrativo contra la resolución del Registro de la Propiedad Industrial de 30 de mayo de 1960, que había concedido a favor de la firma italiana “Societá Farmacéutico Italia”, domiciliada en Milán, la marca consistente en la letra mayúscula “F”, para distinguir productos dietéticos para la infancia, productos químicos destinados a la conservación de alimentos, aceites y grasas comestibles, con exclusión de pulpa de albaricoques y de melocotones en almíbar, dejándola anulada y sin efecto a petición de nuestro industrial.

Gracias a dos cartas que tenemos en nuestro Archivo Santos-Caballero, sabemos que la empresa Félix Gómez Castaño, S. L., exportó en 1957 a Dinamarca 1.666 cajas de 30 Kg de pulpa de albaricoque 100% y que a mediados del año siguiente su declaración de existencias de conservas ante el Instituto Nacional de Previsión fue de 9.810 cajas de 10 botes de 5 Kg, 2.801 cajas de melocotón y el resto de albaricoque, entre pulpa y orellón 100%. Esta empresa la formaron Félix Gómez Castaño y Antonio Gómez Gómez de Félix en el año 1952 con el objeto de fabricar conservas vegetales y su explotación; industrialización y comercio de espartos y sus manufacturas, incluyendo su recolección; importación de todo tipo de productos del extranjero; el negocio de espectáculos públicos y cualquier otra actividad auxiliar que requirieran los anteriores negocios.

Para concluir decir que Félix Gómez Castaño fue hombre trabajador y filántropo, muy volcado en la Semana Santa de su pueblo y en las fiestas. Precisamente también fue empresario taurino, accionista del Teatro Guerrero y, como recuerdan en la prensa murciana por la feria de Abarán de 1946, “artífice de toda la feria, puesto que en justicia hay que atribuirle desde 1os cimientos de la plaza, hasta la aceptación del caballero jerezano, señor Domecq, particular amigo de aquel, quien honrará con su actuación la nueva plaza de toros”.

Figura 1.- Membrete de Félix Gómez Castaño, S. L. Archivo Santos-Caballero

Figura 2.- Etiqueta de Félix Gómez Castaño, S. L. Archivo Santos-Caballero

Este artículo se publicó en la revista Abarán Feria y Fiestas 2022 por Pascual Santos López

Excelente conferencia sobre la vida y familia de Brunton y la Cieza de principios del siglo XX

El pasado jueves 17 de noviembre, en el Museo de Siyâsa, tuvo lugar la conferencia titulada “Bernard Haslip Brunton. La trayectoria vital de un ingeniero británico afincado en Cieza (1871-1953)”. Fue impartida por Manuela Caballero González que nos habló de su trayectoria vital y su llegada a Cieza para instalar, en 1896, la Fábrica de luz San Antonio del Menjú. Además de la formación de su familia con Carmen Trigueros y la vida social, cultural y deportiva de la Cieza de finales del siglo XIX y principios del XX.

La historiadora, con una excelente presentación y fotos de archivos familiares y públicos, fue presentada por el también historiador ciezano Francisco Javier Salmerón, que introdujo la Cieza espartera que encontró Brunton en 1896 y nos expuso parte de la trayectoria de la investigadora. Al terminar la exposición de Manuela Caballero se abrió un breve debate sobre la familia Brunton y la autora volvió a agradecer la ayuda y documentación prestada por la familia Brunton, Paz Palencia Anaya, María Dolores Piñera y Lorena Martínez.

Recordemos que el ciclo consta de tres conferencias que se imparten con motivo de la exposición en Cieza del proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia”, que se puede ver en el Museo de Siyâsa hasta el 11 de diciembre, sala “La Pecera”. La siguiente será el 1 de diciembre, con el título “Bernardo H. Brunton, un pionero en la industrialización de Cieza”, que será impartida por mi.

Exposición en Cieza del proyecto Huellas de la europeización en la Región de Murcia

El pasado viernes 11 de noviembre inauguramos Manuela y yo, junto al alcalde Pascual Lucas y las concejalas María y Conchi y el director del proyecto Klaus Schriewer, la exposición del proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia” en el Museo de Siyâsa de Cieza. Proyecto que difunde la figura de doce extranjeros europeos que contribuyeron a la modernización de la Región de Murcia y a su europeización.

La exposición estará abierta hasta el 11 de diciembre, donde se podrá ver el cajero automático de Brunton y Anaya, inventado en 1913 y cedido por la familia Brunton, un mecanismo de relojería anterior a la solución final, propiedad de la familia Anaya y muchos más objetos de la vida y empresas de Brunton, protagonista de la muestra en Cieza, junto a objetos cedidos por las familias representadas en la exposición.

Agradecemos desde aquí su ayuda al alcalde y ediles de Cieza, al director y personal del Museo, a las familias Brunton y Anaya, a María Dolores Piñera y a Lorena Martínez, que nos han prestado material para enriquecer la exposición. El proyecto cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Cieza, la Fundación Séneca y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y las instituciones organizadoras son: La Universidad de Murcia, la Cátedra Jean Monnet, el Centro de Estudios Europeos y la Sociedad Murciana de Antropología.

Congreso Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo

El sábado 22 de octubre se celebró en la Casa de Cultura de Ojós el Congreso Ojós y el Valle de Ricote con una nutrida participación de historiadores especialistas en el Valle de Ricote. El evento se tituló “Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo”. Es un congreso de historia con motivo de la celebración anual en Ojós en torno a los moriscos expulsos. El congreso ha sido coordinado por los historiadores Ricardo Montes Bernárdez y Pascual Santos López que prometen volver en el próximo año 2023. Las actas las podéis encontrar en este enlace: Libro Congreso de Ojós y el Valle de Ricote.

El congreso ha estado organizado por el Ayuntamiento de Ojós y han colaborado: Casa del Mediterráneo, Museo de los Belenes del Mundo en Ojós, Centro de Estudios Moriscos del Mediterráneo OXOX y la Asociación Cultural OXOX y ANABAD.

Presentación de la revista Náyades sobre el esparto y las esparteñas en la historia de Murcia

Ayer tarde, 20 de mayo en el Museo Arqueológico de Cehegín, tuvimos el gusto de presentar la revista Náyades nº 12 en la que Manuela Caballero y yo hemos sido invitados a colaborar por su director Ricardo Montes. En esta ocasión el monográfico trata sobre el esparto y las esparteñas en la historia de Murcia con artículos de historiadores de toda la Región de Murcia que escriben sobre diferentes aspectos de esta cultura tan nuestra en todas las ciudades de nuestra tierra.

El acto fue presentado por el edil del Ayuntamiento de Cehegín y por el director de la revista para dar paso a los autores presentes. Comencé yo con mi artículo: El esparto en Cieza y Valle de Ricote: un esfuerzo industrial a orillas del Segura. Siguió Manuela con su trabajo: Un acercamiento a la cultura del esparto a través de su vocabulario. Ricardo Montes con sus dos artículos sobre el esparto y las esparteñas por tierras murcianas, para terminar con Francisco Jesús Hidalgo, cronista y archivero municipal de Cehegín con su trabajo: La alpargatería en Cehegín.

La presentación de la revista ha sido escrita por el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Juan Martínez García, que en nombre de la corporación invitó a los presentes a un esplendido vino español en el Casino de Cehegín, junto al director del Museo Arqueológico Francisco Peñalver. Todo un lujo de velada con personas encantadoras y una revista que se ocupa de investigar y difundir el patrimonio de todos los murcianos. Enhorabuena.

Marín, Brunton, Grau y Cía., una fábrica de lonas en el Menjú de 1898

Pascual Santos López

El proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia” pretende visibilizar a inmigrantes europeos que se asentaron en nuestra región y que fomentaron los contactos con el resto de Europa. Los objetivos son investigar la vida de estos inmigrantes, realizar una exposición itinerante en las ciudades de Cartagena, Mazarrón, Águilas, Lorca, Cieza y Murcia entre mayo de 2022 y febrero de 2023 y publicar una obra colectiva sobre los protagonistas de la exposición. El proyecto es una cooperación entre la Cátedra Jean Monnet de la Universidad de Murcia, el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Murcia (CEEUM), la Sociedad Murciana de Antropología (SOMA) y la Facultad de Filosofía y su director es el catedrático de Antropología de la Universidad de Murcia Klaus Schriewer.

En Cieza contamos con la figura del ingeniero inglés Bernardo H. Brunton que investigamos Manuela Caballero y yo mismo y que está dando numerosos frutos entre ellos el descubrimiento de dos sociedades creadas por Brunton, junto a otros industriales ciezanos, en el Menjú de 1898 y de una de ellas, la fábrica de lonas, se conserva una curiosa fotografía en el Archivo General de la Región de Murcia, que adjunto a este trabajo.

Sabemos que Brunton llegó a Cieza para instalar la fábrica de luz San Antonio del Menjú en marzo de 1896, gracias a la iniciativa del abogado Juan Marín Marín dueño de la finca, que pretendía dotar de electricidad a las villas de Abarán y Cieza. En los años posteriores Brunton iniciaría numerosas fábricas y sociedades, entre ellas la fábrica de lonas del Menjú.

Precisamente el 5 de abril de 1898 Brunton con 26 años, soltero, formaba dos sociedades con Juan Marín, de 42 años, casado y José Grau Barceló de 28 años, soltero y comerciante. La primera de ellas fue la sociedad mercantil regular colectiva, titulada “Marín, Brunton y Grau, SRC”, que se dedicaba a la explotación del majado de espartos y fabricación de todo tipo de manufacturas de esta fibra. Los socios confiaban plenamente en Brunton, pues la firma social estaba a cargo indistintamente de él y Juan Marín, que tenía instalada la fábrica de luz del Menjú con la que abastecía de alumbrado a Cieza y Abarán.

Justamente en la planta baja de dicha fábrica se encontraban ocho bandas de mazos para majar esparto, correas, transmisiones y utensilios y un cilindro para fabricar papel de estraza, junto a dos bombas y tuberías de acero para el llenado y desagüe de dos balsas para cocer esparto. Además, en las inmediaciones Juan Marín tenía dos almacenes de esparto, carreras de hilado y corche para fabricar cordelería y un edificio para el rastrillado de la fibra. Todo lo cual lo aportaba a la sociedad, además de la fuerza motriz necesaria para la maquinaria, aunque por la noche lo haría con la energía sobrante, sin interferir en el alumbrado de las dos villas, servicio que era prioritario.

La segunda de las sociedades la formaban los tres socios anteriores y Enrique Martínez Meseguer, de 46 años, casado y escribiente de Cieza. Su razón social era: “Marín, Brunton, Grau y Compañía, SRC” y fue constituida el mismo día para fabricar tejidos de lana y algodón de todas clases. Al igual que en la anterior la firma social estaba a cargo de Juan Marín y Brunton, indistintamente.

Juan Marín aportaba 10.000 pesetas en efectivo y la energía eléctrica necesaria. Brunton 30.000 pesetas en efectivo y sería el director de máquinas e inspector del negocio. José Grau Barceló aportaba los telares que tenía arrendados a Francisco Miñano y que se encontraban instalados en la fábrica del Menjú. El resto de telares mecánicos que constituían la fábrica eran propiedad de Enrique Martínez Meseguer, que los aportaba a la sociedad, además de llevar la contabilidad del negocio. La duración de la sociedad sería de tres años contados desde el 1 de mayo de 1898 al 30 de abril de 1901, quedando prorrogada por otros tres años más y a partir de entonces por cada año.

Meses después la prensa nacional se hacía eco del éxito de la fábrica de lonas, pues la demanda de “patenes, lienzos y lonetas” era mucho mayor de la que podía suministrar la empresa, gracias a su precio y calidad. Cuya especialidad era la tela de rayadillo en crudillo destinada a los uniformes de mecánica del ejército. La producción abarcaba también algodones tintados inalterables para fabricación propia y exportación.

Según la prensa la calidad de los tejidos era tal que en pocos meses de producción las provincias de Granada, Almería, Albacete, Murcia y Alicante entre otras, tenían esta fábrica como único proveedor de los tejidos en los que se especializaba y los viajantes de la casa se veían con frecuencia en apuros para poder servir los pedidos que les hacían.

Los últimos adelantos en telares mecánicos producían tejidos inmejorables que competían favorablemente con los fabricados con antiguos telares de madera en limpieza y perfección. Además, se habían traído dos máquinas automáticas para poner el “hilo en las canillas y cuando está llena y no debe llevar ni una vuelta más, la suelta y echa fuera”.

Esta fábrica de tejidos del Menjú en Cieza o uno de sus talleres, con los últimos avances y telares completamente mecanizados, se puede apreciar en la fotografía de finales del siglo XIX que se adjunta y en la que se ve a Juan Marín junto a otro hombre, que bien podría ser el encargado de producción, Sr. Talón al que la prensa titulaba como persona muy competente y “bajo cuyas órdenes se han producido en aquellos talleres cuantas muestras se le han presentado” y todo ello bajo la atenta supervisión del director de maquinaria, el ingeniero inglés afincado en Cieza Bernardo H. Brunton.

La primera de las exposiciones itinerantes del proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia” estará abierta al público del 6 al 25 de mayo en la Sala Cultural Dora Catarineu, calle Ronda nº 7 de Cartagena. Con varias conferencias asociadas, la primera sobre la familia Rolandi y su presencia en Cartagena.

Foto 1.- Archivo General de la Región de Murcia. Fotografías de la familia Moxó Ruano de Cieza, FOT_NEG,039/001

Foto 2.- Bernardo H. Brunton. Cortesía de la familia Brunton

Artículo publicado por Pascual Santos en el semanal Crónicas de Siyasa, 6-5-2022, p. 7.

De “menaor” a industrial e inventor: Vicente Martínez Piñera

Pascual Santos López

Con esfuerzo y constancia, Vicente Martínez Piñera mejoró las duras condiciones de trabajo en las fábricas de esparto de Cieza.

Una familia humilde y trabajadora

Según nos cuenta su hijo Pedro Luis, Vicente Martínez nació en 1893 en una familia humilde y comenzó a trabajar muy joven de “menaor”, como era costumbre en la época. Pero también asistió a la escuela nocturna después del trabajo, donde aprendió a leer y a escribir, cultura general y cálculo elemental. La “mena” era una rueda que servía para hilar el esparto y fabricar la cuerda. El “menaor” le daba vueltas a la rueda con una manivela de hierro, mientras el “hilaor” con una “maná” de esparto a la cintura iba añadiendo la materia prima de cara siempre a la “mena” y caminando lentamente hacia atrás formaba el hilo. El oficio de “menaor” era el menos especializado de la industria del esparto, por eso lo realizaban los niños, que obligados por la necesidad debían trabajar para ayudar en casa, con la consiguiente falta de instrucción y el riesgo de analfabetismo.

Sobre los dieciséis años de edad Vicente ascendió a “hilaor” en la fábrica de José García Silvestre, una de las más importantes de Cieza, que llegaría a emplear a 370 trabajadores a finales de los años treinta. Por su buen hacer, Vicente llegaría a ser maestro, ostentando dicho oficio hasta que se estableció por su cuenta. Justo al acabar la guerra, en 1939, instala una industria con cuatro ruedas de hilar esparto en el Ensanche.

Conocía perfectamente las necesidades y los problemas de la industria del esparto. Eso unido a sus conocimientos de mecánica le llevaron a registrar hasta cinco patentes que mejorarían sustancialmente la industria. La primera, registrada el 9 de abril de 1942, fue un freno para parar de forma automática y en marcha los mazos de picar esparto. Este freno daba seguridad a las labores del picado. Trabajo muy peligroso que realizaban las mujeres donde era necesario parar los mazos para el trabajo habitual y para evitar accidentes. No contento con esto, el 7 de diciembre de 1957 patentaría una máquina de rodillos para laminar el esparto y eliminar los mazos.

Rastrillar, un trabajo peligroso e insalubre

La operación de rastrillar se realizaba de forma manual. El operario se situaba de pie frente al rastrillo, que era una mesa inclinada llena de púas de acero de unos 20 cm, y con un manojo de esparto golpeaba desde arriba sobre las púas, dando un fuerte tirón hacia abajo para peinar la fibra. En esta operación de golpear no era difícil que se hirieran las manos. Además, el polvo continuo que se desprendía lo respiraban los trabajadores, siendo la causa de una enfermedad profesional respiratoria conocida como “espartosis”. Para evitar este trabajo tan penoso Vicente inventa una máquina rastrilladora, conocida en Cieza como la “Rastrilladora de Vicente Casallena”. Patentada el 24 de julio de 1952. El operario sólo tenía que poner el manojo en la mordaza y la máquina hacía el resto. En una foto de la época se aprecia al maestro mecánico Jaime Montesinos haciendo trabajar la rastrilladora inventada por Vicente. Este fabricante de maquinaria se especializó en la construcción de esa máquina que se vendía muy bien. Además, en las industrias de hilaturas se aprovechaba el desperdicio del rastrillado para hacer estropajos, por lo que Vicente registra el 12 de febrero de 1946 una marca de estropajos llamada LIMPSOL, que aparecía en los membretes de sus facturas.

Máquinas para mejorar la industria del esparto

En 1944 Vicente traslada su industria a la Cañada de la Horta y seguiría inventando, a pesar de no tener un taller propio, por lo que sus máquinas las construían los mecánicos de Cieza. Vicente las vendía y hacía presentaciones, que en algún caso boicotearon los trabajadores ya que temían que les quitara el trabajo, llegando incluso a estropear las máquinas, según su hijo Pedro Luis. El 2 de noviembre de 1950 patentaba también un disco de púas para destrozar las cabezas de esparto, que era la parte más dura de la planta y la que introducía inconvenientes en el hilado uniforme de la fibra.

El 9 de julio de 1955 registraba un “Dispositivo aplicable a máquinas de hilar” que sustituía la labor del accionamiento de las ruedas verticales, que realizaban los menores de edad. La innovación que supuso este dispositivo era evidente, ya que el propio hilador sin necesidad de auxiliar alguno, podía embragar y desembragar a voluntad la transmisión del movimiento sin más que tensar o destensar el hilo, aunque costó mucho que los menores fueran a la escuela, ya que las familias necesitaban esa ayuda.

Perfeccionando máquinas

Justo en 1956 Vicente pasa el relevo a su hijo Juan Martínez Caballero que se hace cargo de la industria de hilaturas de su padre. Juan Martínez registraría dos patentes: la máquina rastrilladora de su padre, con doble cabezal y chasis metálico. La que podemos ver en el Museo del Esparto y que fue registrada el 27 de agosto de 1963 y el mismo embrague de su padre mejorado para las máquinas de hilar, que registraba el 23 de agosto de 1963, un año antes de la muerte de su padre. Según su hijo Pedro Luis, Vicente Martínez estuvo impedido por enfermedad seis años antes de su muerte, que se produjo en 1964.

Como conclusión, decir que en septiembre de 1965 la Hermandad de San Bartolomé le hizo un homenaje a Vicente Martínez con una misa por el descanso de su alma, en la Ermita del Santo, recientemente restaurada y recordaron que a él se debía “la reconstrucción de la actual imagen utilizando la cabeza de la antigua, que fue destruida en guerra. El señor Martínez Piñera pudo guardarla como una reliquia, sin temor al peligro que corría su persona en caso de ser descubierta”.

Figura 1.- Vicente Martínez Piñera. Cortesía de Pedro Luis Martínez Caballero

Figura 2.- Freno para mazos. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM)

Figura 3.- Membrete de factura y marca de estropajos. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Diseño de la máquina de rastrillar. AHOEPM

Figura 5.- Cabezal de rastrilladora del Museo del Esparto. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa el día 21-10-2021

De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena

Se acaban de publicar las Actas del IX Congreso virtual sobre Historia de las Vías de Comunicación (15 al 30 de septiembre de 2021), organizado por las Asociaciones Orden de la Caminería y Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén. En este trabajo, titulado: De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena 1883-1915, Manuela y yo analizamos las rutas, puertos, muelles y fondeaderos de la Provincia Marítima de Cartagena a principios del siglo XX, que por aquella época incluía al Distrito Marítimo de Garrucha en las costas murcianas, utilizando como hilo conductor el Anuario Marítimo, Comercial, Industrial y de Navegación publicado en 1915, con noticias de personas, sociedades e industrias que nos acerquen a la historia marítima de nuestras costas en el periodo de la industrialización y el auge de la minería de finales del XIX y principios del XX.

Enlace al artículo De Rutas y Fondeaderos en la Provincia Marítima de Cartagena 1883-1915

Se publica nuestro nuevo artículo sobre patrimonio industrial de Abarán

Se acaban de publicar las Actas V Jornadas sobre investigación y divulgación sobre Abarán y el Valle de Ricote, organizadas por Asociación La Carrahila de Abarán. En esta ocasión Manuela Caballero, Laura Santos y yo mismo escribimos una comunicación titulada: Aportaciones al patrimonio industrial y social de Abarán a través de sus patentes históricas, que trata de incorporar otro punto de vista a los estudios sobre el patrimonio de Abarán. Pretendemos aunar aspectos sociales, biográficos, de desarrollo industrial y tecnológico así como económicos, teniendo como hilo conductor el análisis de las patentes históricas de Abarán, que son las registradas entre 1878 y 1966. Hemos recopilado material de archivos, prensa histórica, comunicaciones familiares y demás fuentes necesarias para conocer mejor las actividades, motivaciones y circunstancias de estos emprendedores dentro de la sociedad de la localidad. Creemos que investigar y divulgar este importante legado ayudará a recuperar y conservar el rico patrimonio industrial, social y tecnológico de la Región de Murcia, para que se conozca y valore con todo el potencial que puede ofrecer para la historiografía, el desarrollo museístico y su aplicación en la educación.